La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei comenzó a mostrar nuevas aplicaciones concretas tras la homologación del primer convenio colectivo que incorpora el denominado “salario dinámico”, una de las herramientas incluidas en la Ley de Modernización Laboral y que busca introducir mayor flexibilidad en la negociación de las remuneraciones.
La medida fue incorporada en el acuerdo salarial del personal de casas particulares, firmado entre la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares y las organizaciones sindicales del sector. El convenio estableció una actualización salarial acumulada del 6,3% entre abril y julio de 2026, distribuida en cuatro tramos, además de incrementos en sumas no remunerativas y adicionales por zona desfavorable.

Sin embargo, el aspecto más relevante del acuerdo fue la inclusión de una cláusula que habilita a trabajadores y empleadores a negociar remuneraciones por encima de los mínimos establecidos en el convenio. De esta manera, los salarios fijados en la negociación colectiva pasan a funcionar como un piso y no necesariamente como un techo para futuras mejoras.
La herramienta surge del artículo 104 bis de la nueva legislación laboral, que permite incorporar componentes retributivos variables o adicionales vinculados al mérito personal, el desempeño o características propias de cada organización. El objetivo del Gobierno es que parte de las mejoras salariales puedan reflejar la realidad productiva de cada actividad, empresa o trabajador, en lugar de depender exclusivamente de aumentos uniformes definidos a nivel sectorial.









