Fuentes parlamentarias reconocieron que desde la Casa Rosada hubo llamados a los gobernadores para evitar la sesión, pero la definición final pasó por el criterio político de cada uno. En el caso de Catamarca, Jalil optó por una conducta coherente con la estabilidad, evitando ceder ante presiones internas de un peronismo que aún no logra ordenar su rol opositor.
El Congreso, escenario de internas y maniobras
La sesión frustrada no sólo trataba el aumento de jubilaciones, sino también la designación de nuevos auditores para la AGN, el tratamiento de la emergencia por temporales y otros puntos que quedaron en suspenso. El propio Miguel Pichetto criticó la falta de liderazgo en el peronismo, aludiendo a la confusión interna que impidió articular una oposición sólida.
Jalil, al igual que otros mandatarios provinciales como Gerardo Zamora y Martín Llaryora, eligió preservar la institucionalidad antes que sumarse a un operativo político que pretendía desestabilizar al gobierno nacional con propuestas fiscalmente inviables.