La plataforma roja de streaming, Netflix, acarrea un largo historial de polémicas relacionadas al impulso de la ideología de género y contenido altamente ideologizado. Esta vez, la polémica estalló con la serie promocionada como infantil "Dead End: Paranormal Park".
Lejos de destacar por su trama, estilo artístico o pretenciones de comedia, lo hizo desde un comienzo por su fuerte contenido woke. En su primer capítulo, sin ningún tipo de preámbulo, la serie presenta a Barney Guttman, un adolescente transgénero que escapa de su hogar.
Durante este episodio se presenta a quienes no acompañan su "transición" a tan corta edad como retrógrados y dañinos, contruyendo una narrativa acorde a la militancia de género promovida por los sectores de izquierda y LGTBQ+. Para los guionistas, es legítimo demonizar a la ciencia y romantizar el vínculo que este desarrolla con extraños.
Otros episodios siguen en esa línea sin restricciones, insertando mensajes de "diversidad sexual" y aceptación absoluta a la temprana sexualización. Pero fue ese capítulo sobre Barney el que generó mayor reacción, tanto en padres que señalaron un adoctrinamiento en una serie para chicos, como en degenerados sexuales que alabaron a Netflix por “dar visibilidad”.










