Netflix atraviesa un momento crítico luego de que Elon Musk decidiera cancelar públicamente su suscripción y alentara a millones de seguidores a hacer lo mismo. La insistencia de la plataforma en promover una agenda ideológica progresista con enfásis en el adoctrinamiento trans en contenidos dirigidos a niños y declaraciones de odio contra referentes conservadores fueron los detonantes.
La campaña comenzó con algunos usuarios aislados, pero tomó fuerza inmediata cuando Musk compartió en X (ex Twitter) una publicación que denunciaba que Netflix contrataba a personas que celebraban el asesinato de Charlie Kirk, un reconocido activista de derecha estadounidense. El magnate replicó ese mensaje y escribió “Same” (“lo mismo”), confirmando que él también se había dado de baja.













