Según surge de la causa, habría facilitado una camioneta oficial del Municipio de Quilmes para perpetrar el escrache, lo que derivó en una imputación por malversación de caudales públicos y alteración de patente, entre otros cargos.
El contenido del teléfono celular de Mieri fue borrado casi por completo antes del hecho. Al momento del peritaje, no contenía mensajes, fotos ni historial, salvo un puñado de conversaciones por WhatsApp del día anterior. Esta situación fue interpretada por la fiscalía como un intento deliberado de entorpecer la investigación.
Ambos casos revelan un preocupante patrón de utilización partidaria de recursos estatales por parte de funcionarias vinculadas al kirchnerismo, en acciones dirigidas a amedrentar políticamente a dirigentes opositores.
La participación directa de representantes del Estado provincial, el uso de vehículos oficiales y la coordinación desde dependencias gubernamentales ponen en evidencia un aparato estatal al servicio de intereses facciosos.
Estas acciones, constituyen no solo una violación a la ley, sino también un ataque directo a la libertad de pensamiento, a la convivencia democrática y a la propiedad privada, al haber dañado el domicilio del diputado nacional José Luis Espert.