En un giro judicial sin precedentes en la política reciente de la provincia de Buenos Aires, la querella que representa a Melody Rakauskas solicitó formalmente la detención inmediata del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, por los delitos de desobediencia judicial, hostigamiento continuado y abuso sexual.
El pedido fue dirigido al juez Fernando María Caicedo, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 31, y coloca a Espinoza, uno de los hombres de máxima confianza del gobernador Axel Kicillof, en el centro de un escándalo que puede marcar un antes y un después en la historia del kirchnerismo.
Este caso, a diferencia de la mayoría de los procesos penales, ha tenido un desarrollo inverso al sentido común judicial: lejos de ser impulsada por la fiscalía, ha sido la querella la que ha llevado adelante las medidas de prueba, los pedidos de investigación y, ahora, la solicitud de arresto.
La fiscal interviniente, Mónica Cuñarro, ha sido señalada por actuar casi como abogada defensora de Espinoza, algo que generó indignación en sectores del Poder Judicial y en la sociedad civil.













