La ciudad de Córdoba sufrió una parálisis total este jueves debido al accionar de sindicatos que bloquearon ilegalmente la circulación de todos los ciudadanos. Las agrupaciones ATE y UOM encabezaron columnas que transformaron el microcentro en un escenario de caos absoluto y extorsión pública. Estas organizaciones mafiosas impidieron el libre tránsito de los trabajadores cordobeses mediante cortes simultáneos en los principales accesos.
Los gremios locales insisten en defender un sistema laboral anacrónico y obsoleto que ya dejó a casi el 50% de los argentinos en la informalidad. Al oponerse a la modernización necesaria propuesta por el gobierno de Javier Milei, estos sectores demuestran que solo protegen sus privilegios. La resistencia violenta a los cambios estructurales es el principal obstáculo para que el país recupere la senda del crecimiento y el empleo real.












