La gestión del kirchnerista Sergio Massa como el peor ministro de Economía de la historia dejó un legado desastroso, no solo por la herencia recibida por el Gobierno de Javier Milei, sino también por la ampliación del swap de monedas con China, un acuerdo que hoy, en medio de la escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pone en jaque las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Este mecanismo, que alcanzó un monto equivalente a USD 18.700 millones según datos oficiales de 2023, fue utilizado para diferentes cuestiones, como fortalecer las reservas brutas, facilitar pagos de importaciones en yuanes o, durante la campaña electoral, intervenir en el dólar para intentar tapar el desastre económico que estaban generando.
Sin embargo, con este acuerdo, Massa y el gobierno kirchnerista de Alberto Fernández dejaron al país expuesto a una moneda que podría devaluarse ante las tensiones globales, afectando directamente la estabilidad financiera argentina.

El swap con China, originalmente firmado en 2009 y ampliado bajo Massa en octubre de 2023 por USD 6.500 millones adicionales, permitió al BCRA disponer de yuanes para evitar el uso de dólares escasos. En ese momento, Massa destacó que el acuerdo fortalecía las reservas en un contexto de sequía y compromisos con el FMI, que exigían USD 10.600 millones en pagos para 2023.
Según el BCRA, gran parte de las reservas brutas están compuestas por los yuanes del swap, no por divisas líquidas. Este "maquillaje" de las cifras oculta la fragilidad de la posición argentina frente a riesgos externos.









