El asesinato de Agustín Rivero, un estudiante de 21 años, volvió a exponer con crudeza la crisis de inseguridad en el conurbano bonaerense. El joven fue asesinado en el barrio San José de Temperley cuando regresaba de la facultad, en un hecho que generó conmoción y reavivó el reclamo de los vecinos por mayor presencia policial.
Rivero vivía con sus padres y su hermana menor, estudiaba despachante de aduana y también administración de empresas en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Tenía exámenes por delante y una rutina marcada por el estudio y la vida familiar. Como tantos otros jóvenes, su día terminaba con el regreso a casa.
El crimen ocurrió el viernes alrededor de las 19:30, en la intersección de las calles Dinamarca y Erickson, a pocas cuadras de su vivienda. Según la reconstrucción del hecho, Agustín caminaba solo cuando un auto negro se detuvo a su lado. De él descendió un delincuente armado que le exigió sus pertenencias.
El joven entregó la mochila sin oponer resistencia. Sin embargo, cuando el asaltante intentó quitarle también el celular, Agustín intentó alejarse. Fue en ese momento cuando el delincuente le disparó en el abdomen. Luego escapó junto a sus cómplices.
Agustin Rivero junto a su hermana menor.
Gravemente herido, el estudiante logró cruzar la calle y pedir ayuda a una vecina, que lo asistió hasta la llegada de la ambulancia. Fue trasladado a una clínica de Banfield, pero murió horas después.
Por el hecho fueron detenidos Lautaro Ezequiel Silva, de 21 años y con antecedentes por robo, y Miguel Ángel Silva, de 25. Otros dos sospechosos ya fueron identificados y permanecen prófugos. La causa es investigada por el fiscal Nicolás Espejo, bajo la carátula de homicidio criminis causa, un delito que prevé prisión perpetua.
Los dos detenidos a raíz de las filmaciones.
El caso volvió a poner el foco en una problemática que los vecinos aseguran que es cotidiana. En la zona, los robos son frecuentes y muchos habitantes admiten que viven con miedo. Incluso algunos jóvenes implementan medidas informales de seguridad, como compartir ubicaciones en tiempo real para confirmar que llegan a sus casas.
El reclamo también apunta a la falta de prevención. Según testimonios del barrio, la presencia policial es escasa y suele aparecer recién después de los hechos. “Ahora hay patrulleros por todos lados, pero antes no había nada”, señalaron vecinos.