El asesinato de Agustín Rivero, un estudiante de 21 años, volvió a exponer con crudeza la crisis de inseguridad en el conurbano bonaerense. El joven fue asesinado en el barrio San José de Temperley cuando regresaba de la facultad, en un hecho que generó conmoción y reavivó el reclamo de los vecinos por mayor presencia policial.
Rivero vivía con sus padres y su hermana menor, estudiaba despachante de aduana y también administración de empresas en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Tenía exámenes por delante y una rutina marcada por el estudio y la vida familiar. Como tantos otros jóvenes, su día terminaba con el regreso a casa.
El crimen ocurrió el viernes alrededor de las 19:30, en la intersección de las calles Dinamarca y Erickson, a pocas cuadras de su vivienda. Según la reconstrucción del hecho, Agustín caminaba solo cuando un auto negro se detuvo a su lado. De él descendió un delincuente armado que le exigió sus pertenencias.
El joven entregó la mochila sin oponer resistencia. Sin embargo, cuando el asaltante intentó quitarle también el celular, Agustín intentó alejarse. Fue en ese momento cuando el delincuente le disparó en el abdomen. Luego escapó junto a sus cómplices.










