En la provincia de Axel Kicillof, los delincuentes ya no se esconden: en menos de 24 horas, dos velatorios "tumberos" se transformaron en verdaderos espectáculos de impunidad, con tiros al aire, calles tomadas y bandas exhibiendo su impunidad sin ninguna represalia. Las escenas, ocurridas en Merlo y Fuerte Apache, dejaron expuesta una realidad cada vez más frecuente en el conurbano bonaerense.
Uno de los episodios tuvo lugar en la localidad de Libertad, frente al cementerio cercano al estadio de Midland, donde fue despedido Abraham Ismael Troncoso, un ladrón de 20 años abatido tras intentar robarle a un policía bonaerense. Durante el cortejo, varios asistentes sacaron armas y comenzaron a disparar al aire, mientras otros acompañaban con motos y explosiones de escapes, generando un clima de intimidación total en plena vía pública.
La escena no solo incluyó violencia física, sino también una construcción simbólica en redes sociales, donde familiares y allegados difundieron imágenes del delincuente con mensajes que lo reivindicaban, acompañados por música que glorifica la actividad delictiva. Incluso se observaron remeras con su rostro y consignas que lo despedían como una figura admirada y "respetable".
El segundo hecho tuvo lugar en el complejo habitacional conocido como Fuerte Apache, en el partido de Tres de Febrero, un territorio históricamente atravesado por disputas delictivas. Allí se realizó el velatorio de Mario Carrizo, alias “Marito” o “Muela”, señalado como integrante de una banda vinculada al narcomenudeo. Al igual que en Merlo, la despedida estuvo marcada por la presencia de armas de fuego, con múltiples personas portando pistolas 9 mm y efectuando disparos al aire.








