La universidad bloqueó sus portales oficiales durante el paro docente, afectando a miles de estudiantes.
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La Universidad de Buenos Aires (UBA) se sumó al paro docente y no docente con una medida inédita: el cierre de su página web oficial y de la mayoría de los sitios de sus facultades y colegios preuniversitarios.
Desde primeras horas del viernes, los alumnos, graduados y docentes que intentaron acceder a las plataformas virtuales de la institución se encontraron con un mensaje único: “No al veto”.
Medida de fuerza convocada por los gremios docentes y no docentes para el día 12 de septiembre.
El acceso a las páginas oficiales fue interrumpido y todos los usuarios fueron redirigidos al portal https://noalveto.uba.ar/ donde solo se exhibía una pantalla negra con la consigna mencionada.
Las autoridades universitarias justificaron la medida en un comunicado conjunto. “Con enorme tristeza, el rector, vicerrector, decanos de todas las facultades, director del Ciclo Básico Común y rectores de todos los colegios preuniversitarios de esta Universidad, adherimos a la medida de fuerza convocada por los gremios docentes y no docentes para el día 12 de septiembre del corriente año. Por eso, los edificios y espacios virtuales permanecerán cerrados durante ese día”, señalaron.
Sin embargo, la protesta virtual puso en evidencia un problema de fondo: la decisión afectó directamente el derecho de los estudiantes a continuar con sus estudios, interrumpiendo tanto el dictado de clases como el acceso a materiales académicos y trámites esenciales. En este sentido, la medida adquirió un carácter antidemocrático, al impedir que quienes no adherían al paro pudieran ejercer su derecho a estudiar.
Otro aspecto cuestionado fue el modo en que la disposición se implementó. La resolución fue tomada de manera unilateral por las autoridades universitarias, sin consulta previa a la comunidad educativa.
La UBA cerró sus webs y aulas virtuales en rechazo al veto de Milei.
Esto refuerza la percepción de un accionar autoritario en una institución que, al ser financiada con fondos públicos, debería garantizar la continuidad de sus servicios con independencia de posicionamientos políticos coyunturales.
Hasta el mediodía, casi todos los portales de la UBA permanecían fuera de servicio, incluidos los del Ciclo Básico Común (CBC), el Colegio Nacional Buenos Aires y el Colegio Carlos Pellegrini. Solo las facultades de Derecho y Psicología mantuvieron sus páginas en funcionamiento, aunque igualmente publicaron el comunicado oficial de adhesión a la medida.
La protesta de la UBA, presentada como un acto de rechazo a una decisión del Poder Ejecutivo, terminó privando a miles de alumnos de los recursos básicos para su formación.
En ese contexto, la utilización de una casa de estudios financiada por todos los argentinoscomo herramienta de presión política abre un debate sobre los límites de la autonomía universitaria y el respeto al derecho de los estudiantes.