Fuentes del MEF, encabezado por Gabriel Oddone, confirmaron que se estudia incluir el tributo en el Presupuesto para forzar un tratamiento legislativo rápido y evitar el desgaste político que suele provocar un debate impositivo autónomo. Desde el oficialismo, algunos defienden la medida como un “perfeccionamiento” de tributos existentes, con un destino preferente para financiar políticas de primera infancia. El impulso también cuenta con el respaldo del PIT-CNT, la principal central sindical, que exige un gravamen del 1% al 1% más rico del país.
Sin embargo, las advertencias no tardaron en llegar. El diputado opositor Diego Echeverría calificó la propuesta como “matar a la gallina de los huevos de oro” y alertó sobre el riesgo de “espantar inversores” y “generar desempleo en Maldonado”, departamento que se ha beneficiado de la llegada de capitales y residentes extranjeros gracias a la previsibilidad tributaria. “Haber ingresado en la discusión del impuesto al 1% más rico y ahora este nuevo anuncio solo sirve para espantar inversores. Es transitar el camino del ‘kirchnerismo tributario’”, advirtió.
















