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Boris Johnson contundente: “No nos van a castigar por el Brexit, nos iremos de la Unión Europea con o sin acuerdo”

Luego de 9 meses de negociaciones, la Unión Europea pide que el Reino Unido entregue su soberanía marítima para llegar a un acuerdo de libre comercio luego del Brexit. El primer ministro fue contundente, y advirtió que se irá automáticamente del bloque “con o sin acuerdo”

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Tras meses de negociaciones y diversas amenazas de parte de la Unión Europea (UE), el primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este viernes que la salida del bloque se hará “con o sin acuerdo” de manera automática el 31 de diciembre de este año.

El mandatario inglés ha sido uno de los principales promotores del Brexit en el Reino Unido, pero siempre ha hablado de salirse de la UE con un acuerdo comercial con la Eurozona, en sintonía con el espíritu original de la Unión, que en un principio era simplemente una zona de libre comercio, pero con los años y el avance de los socialistas en Europa, se fue constituyendo como un ente regulador, con tarifas preferenciales, exclusividad comercial, fronteras libres, un órgano legislativo supranacional y multas por incumplimiento de regulaciones.
Es así que desde el 31 de enero de este año, Boris Johnson ha estado negociando un Tratado de Libre Comercio con los altos dirigentes de la Unión Europea. Éstos, enojados por la salida del país que más contribuía económicamente al bloque, han puesto cientos de obstáculos para frenar el Brexit.
Cansado por las negativas de los europeos, Boris se mostró dispuesto a dejar sin resolución las negociaciones sobre el Brexit al advertir que, a menos que haya un cambio en la posición de ellos, su país romperá con el bloque comunitario sin acuerdo. No pedimos más que un acuerdo como el que la Unión Europea tiene con Canadá, pero parece que Bruselas quiere castigar al Reino Unido“, aseguró el Primer Ministro en un mensaje a la Nación.

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¿Qué pasaría si no se llega a un acuerdo?

En caso de no llegar a un acuerdo, a partir del 31 de diciembre el Reino Unido completará su salida de la Unión Europea y, en términos comerciales, pasarán a regir las normas generales de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que son pésimas y en algunos aspectos prevén aranceles impagables.

De todos modos, el costo de seguir contribuyendo a las arcas de la UE, seguir aceptando obligatoriamente cientos de miles de inmigrantes todos los años con sus respectivas ayudas sociales, y mantenerse en un esquema que se aprovecha de los británicos, es peor que cualquier arancel que prevea la OMC.

Este tipo de relación comercial tiene la Unión Europea con Australia, quienes están negociando un Tratado como el que pretende negociar Boris Johnson desde 2018, sin ningún tipo de éxito. La Unión Europea, con todo su poderío comercial al nuclear a los países más desarrollados del mundo, no cede ni un centímetro en este tipo de acuerdos y termina haciendo un mundo mucho más proteccionista que el que existiría si cada país pudiera negociar su propio acuerdo de libre comercio.

Después de que el Reino Unido saliera oficialmente de la comunidad europea en enero, el negociador especial británico, David Frost, y el delegado europeo sobre el Brexit, Michel Barnier, celebraron nueve rondas de negociaciones en 9 meses, pero diversos temas han imposibilitado llegar a cualquier acuerdo.

La Presidente de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyer, líder de facto de la Unión Europea, advirtió que Barnier será enviado al Reino Unido la semana próxima para llegar a un acuerdo “a toda costa“, a lo que el premier británico respondió: Michel Barnier solo debería tomarse la molestia de venir a Londres si tiene un cambio fundamental en su posición“.

Ursula Von der Leyer, líder de facto de la Unión Europea.

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Las demandas delirantes de las autoridades europeas

La Unión Europea exige que para comerciar productos marinos, como pescados y mariscos, sin aranceles, el Reino Unido debe seguir permitiendo que los barcos pesqueros de cualquier país europeo puedan acceder a las aguas británicas y pescar libremente. 

Esta exigencia europea es inaceptable para el Gobierno británico, puesto que la pesca fue una de las razones por la que muchas zonas costeras del norte de Inglaterra votaron a favor del Brexit en el referéndum celebrado el 23 de junio de 2016.

La respuesta de Bruselas ante esta inconformidad fue que el Reino Unido debería recapacitar el Brexit. El presidente Macron fue obsceno y criticó duramente a los ingleses: “Bajo ninguna condición se puede sacrificar a nuestros pescadores durante el Brexit. Nosotros no elegimos el Brexit. Es la elección del pueblo británico“. Y continuó: “Por lo tanto, proteger el acceso de nuestros pescadores a las aguas británicas, encontrar un buen compromiso para nuestros pescadores, y me refiero a todos los países europeos afectados, incluida Francia, es un punto importante en esta discusión, para nosotros.

Otro punto de disconformidad entre las partes es que Boris Johnson, sacando del manual de Donald Trump, pide aplicar aranceles a todos los productos que la Unión Europea mete en el Reino Unido con grandes márgenes de subsidios estatales.

Se le hace imposible al mercado interno inglés competir contra productos europeos que reciben enormes cantidades de dinero por parte de los Gobiernos de Francia, Alemania y España, por ejemplo, y quiere elevar su precio a uno más competitivo a través de aranceles.

La Unión Europea, demostrando su fundamentalismo socialista, se niega rotundamente a recortar subsidios a las empresas, incluso cuando Boris Johnson ofreció postergar estos cambios hasta después de que haya pasado la crisis por la pandemia de coronavirus.

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Reino Unido

Médicos británicos ofrecen “no resucitar” a discapacitados y ancianos internados por Covid

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Por lo menos 500 personas fueron ofrecidas la opción de no resucitar a sus seres queridos internados en el sistema público de salud por tener discapacidades o una avanzada edad durante la pandemia.

Un escándalo estalló en el Reino Unido esta semana, que marca una nueva bajeza de un grupo de la sociedad frente a la pandemia. Según publicó el diario The Times, los médicos británicos del sistema público de salud, la NHS, están ofreciendo a sus pacientes ancianos o dispacitados la opción de no resucitarlos si están enfermos e internados con Covid.

El primer caso denunciado fue el de Toby Woollard, un chico de 15 años con síndrome de Down, internado en Londres por Covid, quien le comentó a su madre que los médicos le habían hecho llenar un formulario digital donde estaba la opción de “no resucitar” en caso de sufrir un agraviamiento de su cuadro.

Su madre Karen Woollard, no le prestó atención pero luego se le preguntó a ella también en el consultorio si quería que su hijo sea resucitado, como parte de un interrogatorio de rutina, durante una revisión médica. En ese momento, horrorizada, acudió a los medios para denunciar.

Woollard dijo a The Times: “¡Fue tan perturbador! Algunas personas necesitan un poco de ayuda para guiarlas a lo largo de la vida: no significa que deba imponerles una sentencia de muerte o que no sean dignas de vivir“.

Las autoridades del Hospital aseguraron que esa opción fue preguntada “por error”, y negaron categóricamente estar ofreciendo “no resucitar” a pacientes con discapacidades. Pero este no fue el único caso.

South West NHS Trust's digital innovation goes national - Torbay and South  Devon NHS Foundation Trust
La órden de “no resucitar” apareció en un formulario digital “que no debería ofrecer esa opción”, según la NHS.

500 casos similares durante la pandemia

La denuncia llevó a que el Comité Conjunto de Derechos Humanos investigara la situación, y encontrara por lo menos 500 casos entre 2020 y 2021 de pacientes mayores de edad o con discapacidades que fueron ofrecidos “no resucitar” cuando ingresaron al hospital.

Los jefes del NHS respondieron que a nadie se deben dar las órdenes de “no resucitar”, conocidas como DNACPR (no intentar reanimación cardiopulmonar), a pacientes simplemente porque pertenecen a un grupo en particular, como aquellos con discapacidades cognitivas, ya que violaría sus derechos humanos.

Sin embargo, las denuncias siguen apilándose y no se sabe de dónde vino la órden para que ocurra esto, si fue algo interno de los hospitales o una bajada de línea del gobierno nacional.

El Comité Conjunto de Derechos Humanos también encontró “pruebas preocupantes” de que las órdenes se estaban escribiendo ilegalmente en los registros de pacientes de grupos vulnerables particulares, como los ancianos, las personas con autismo y problemas de aprendizaje.

El NHS England respondió esta semana a la polémica y dijo que había instruido repetidamente a los servicios, médicos y gerentes locales que la aplicación de DNARS para pacientes de Covid era “totalmente inaceptable”.

Por su parte, el gobierno se lavó las manos y dijo que informaría al ente de salud nacional sobre cualquier médico o proveedor de atención que lleve a los residentes de edad avanzada a firmar los formularios con esta pregunta para que sean sancionados.

También se ha alentado al personal del centro de cuidados, que sospecha que se está presionando a los residentes para que firmen dichos formularios, a que utilicen procedimientos de denuncia de irregularidades para denunciarlo.

El gobierno también aseguró que va a investigar cuántos ancianos murieron en geriátricos bajo órdenes de no reanimar. A pesar de que estas personas de avanzada edad hayan firmado el formulario, no se sabe si pudieron haber sido engañados o coercionados a que lo hagan.

Además, está la creciente preocupación de que durante el confinamiento inicial del coronavirus, muchos de estos casos se dieron cuando los geriátricos estaban cerrados a los visitantes y era prácticamente imposible buscar el consejo de los familiares, que por ley debe hacerse de manera presencial y no remota.

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Reino Unido

Momento crítico para Boris Johnson: Pierde apoyo en el Partido Conservador y dirigentes piden reemplazarlo

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Envuelto en escándalos y tras imponer una impopular cuarentena que ni él respetó, Boris Johnson cae en las encuestas y los dirigentes de su partido piden que dé un paso al costado para no ser derrotados por el Laborismo.

El primer ministro británico, Boris Johnson, atraviesa un momento crítico de su gobierno. Lejos quedó el 45% de apoyo popular que consiguió en 2019, y luego de 2 años de pandemia, la imagen del líder conservador está por el piso.

Esta semana, el Partido Conservador perdió la banca en el Parlamento en el distrito de North Shropshire, que había sido de los tories en 188 de los últimos 190 años. La banca la ganó Helen Morgan, una feminista del Partido Liberaldemócrata, rompiendo con siglos de bipartidismo en el distrito entre los conservadores y los laboristas.

La derrota en North Shropshire fue la gota que rebalsó el vaso, y varios dirigentes conservadores salieron a pedir un cambio de rumbo total en el gobierno o la dimisión de Boris.

Las encuestas indican una estrepitosa caída del Partido Conservador a nivel nacional. La intención de voto de los tories cayó al 35% mientras que la de los laboristas, que hace poco expulsaron al comunsita Jeremy Corbyn de la dirigencia del partido y lo reemplazaron por el centrista Keir Starmer, sondea en 40%.

La caída del liderazgo de Boris es tan fuerte, que muchos diputados conservadores ya no apoyan más las leyes que presenta. Esta semana, presentó una ley para fortalecer las restricciones sanitarias por la variante Ómicron, y 98 diputados conservadores votaron en contra. Finalmente fue aprobada porque contó con el apoyo de los laboristas.

Escándalos en el seno del gobierno

Los malos resultados electorales tienen un correlato directo con las brutales cuarentenas que ha impuesto el premier durante la pandemia y los múltiples casos de corrupción que ciernen sobre su gobierno.

La Junta Electoral británica ha abierto una investigación por indicios de irregularidades en la reciente reforma edilicia del Número 10 de Downing Street, la residencia oficial de Boris. Se investiga si se utilizaron fondos públicos excesivos para la reforma de la casa de gobierno.

Los primeros ministros en el Reino Unido están autorizados a utilizar 30.000 libras de fondos públicos para reforma su vivienda oficial cada año, sin embargo varios medios británicos especulan que la suma que Johnson podría haberse gastado este año alcanzaría las 200.000 libras. Johnson asegura que ha pagado la reforma de su bolsillo, pero no ha precisado cuánto se ha gastado ni como ha conseguido dicho dinero, y la investigación sigue en curso desde abril.

Pero el más grande escándalo estalló esta semana, cuando se filtró que Boris Johnson celebró varios festejos navideños en Downing Street el año pasado, por lo menos 7, mientras imponía duras cuarentenas para los británicos.

En concreto, los medios ingleses hablan de una serie de fiestas de fin de año que violaron todas las restricciones sanitarias que él mismo había impuesto. El 13 de noviembre del 2020 habrían celebrado con un brindis la salida de Dominic Cummings y Lee Cain del gobierno, dos funcionarios de derecha que Boris expulsó del gabinete.

El 27 de noviembre, otro funcionario de derecha, Cleo Watson, abandona el gobierno. Nuevamente, Boris da un brindis en las oficinas gubernamentales, sin respetar el límite de personas en lugares cerrados ni el distanciamiento social.

El 10 de diciembre, el Departamento de Educación, ubicado a una cuadra de la casa de gobierno, lleva a cabo un brindis de fin de año, de vuelta, sin respetar las normas sanitarias. El 14 de diciembre, lo mismo ocurre en la sede del Partido Conservador, en la que Boris Johnson habría concurrido, aunque no está confirmado.

El 18 de diciembre ocurre la fiesta más polémica de todas. Boris Johnson celebra una “Navidad anticipada” en Número 10 de Downing Street con más de 50 invitados, donde juegan juegos de mesa, toman tragos y se dan regalos por las fiestas. En ese momento, por misma orden ejecutiva del primer ministro, solo 10 personas podían juntarse en un lugar cerrado.

Por último el 20 de diciembre, según se registró en fotos, Boris Johnson hace otra fiesta en la casa de gobierno, esta vez por videollamada con los demás ministerios del gobierno. Pero según reveló la prensa, en cada edificio gubernamental se reunieron todos los funcionarios del departamento, a pesar de que en ese momento se pedía que los empleados trabajen desde sus casas.

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Reino Unido

El Reino Unido firmó con Australia su primer acuerdo de libre comercio bilateral desde el Brexit

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Se eliminarán el 99% de los aranceles que existen hoy en día entre el país británico y su ex colonia. Hasta el Brexit, el Reino Unido no había podido negociar sus acuerdos comerciales por estar en la Unión Europea.

Australia y el Reino Unido firmaron este viernes un Tratado de Libre Comercio (TLC). El primero que se completa “desde cero” tras la salida del país británico de la Unión Europea (UE) en el Brexit.

Cuando el Reino Unido salió del bloque, recuperó su soberanía política y migratoria, pero quedó severamente lastimado desde el punto de vista comercial, ya que al ser parte de la zona franca europea, tenía aranceles muy reducidos con los países del viejo continente.

Sin embargo, eso no le permitía comerciar libremente con otros países, como Australia, Estados Unidos, Canadá, Japón o la India, ya que lo hacía a través de acuerdos previamente firmados por la dirigencia de la Unión Europea.

El camino es lento pero el objetivo de Boris Johnson es lograr acuerdos comerciales con todos los países del primer mundo, con un enfoque mucho más pronunciado en el libre comercio que los que había tomado la Unión Europea.

Mientras tanto, el Reino Unido había quedado comerciando con el resto del mundo según los tratados de comercio internacionales, que pone altos aranceles a la gran mayoría de productos, lo cual estaba generando un fuerte superávit fiscal, pero estaba dañando fuertemente la cadena de abastecimiento.

El pacto comercial al que llegaron Boris Johnson y el primer ministro australiano Scott Morrison, levantará los aranceles de manera inmediata al 99% de las exportaciones australianas.

Además, recortará las tasas de importación de numerosos productos británicos, como automóviles, bebidas alcohólicas o cosméticos, entre otros.

Este es el acuerdo de libre comercio más completo y ambicioso que ha concluido Australia”, indicó en un comunicado el premier conservador australiano, país que por primera vez desde la formación de la Unión Europea pudo acordar libremente con la dirigencia británica y no con los funcionarios de Bruselas.

Demuestra el compromiso de nuestros países con el libre comercio como motor del crecimiento económico y relaciones bilaterales más sólidas”, añadió.

Morrison (izquierda) y Boris Johnson (derecha).

El TLC, cuyo principio de acuerdo se anunció en junio en Londres, fue sellado formalmente hoy durante una ceremonia virtual en la que participaron el ministro australiano de Comercio, Turismo e Inversión, Dan Tehan, y la secretaria británica de Comercio Internacional Anne-Marie Trevelyan.

La representante británica señaló en un comunicado que el acuerdo demuestra “lo que el Reino Unido puede lograr como una nación comercial soberana ágil e independiente”, sin el peso de la Unión Europea.

“Este es solo el comienzo, ya que nos ponemos en pie y aprovechamos las oportunidades sísmicas que nos esperan en el escenario mundial”, complementó. Trevelyan remarcó que este es un “acuerdo comercial histórico” y “el primero desde cero desde que abandonamos la UE”.

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