Alerta por una nave soviética fuera de control que podría impactar con la Tierra
Kosmos 482: alerta por el reingreso de una nave fuera de control
porAgustín Ares
sociedad
El Kosmos 482, lanzado en 1972, reingresará sin control a la atmósfera y podría impactar en cualquier punto del planeta.
Una vieja nave espacial soviética volvió a encender las alarmas de la comunidad científica: Se trata del Kosmos 482. Lanzado en 1972, tras más de medio siglo orbitandola Tierra, reingresará de manera descontrolada a la atmósfera en los próximos días.
Si bien la probabilidad de que cause daños graves es baja, los expertos advierten que no puede descartarse por completo un impacto con consecuencias materiales o sobre personas.
Este evento habría generado un enfriamiento abrupto del clima
Por qué el Kosmos 482 genera preocupación
A diferencia de la mayoría de los satélites modernos, diseñados para desintegrarse al reingresar, el Kosmos 482 cuenta con un módulo de descenso reforzado. Fue construido para soportar las extremas condiciones de la atmósfera de Venus, lo que aumenta las chances de que partes sobrevivan a la caída.
Los especialistas comparan su posible impacto con el de un meteorito pequeño, aunque remarcan que el riesgo real sigue siendo muy bajo.
Una trayectoria imposible de predecir con precisión
Uno de los mayores problemas es que se trata de un reingreso no controlado. Esto impide saber con exactitud dónde caerán los restos, ya que la trayectoria puede variar a medida que la nave pierde altura.
Por qué el Kosmos 482 genera preocupación
Según los modelos actuales, el área potencial de impacto es enorme: va desde Canadá y Rusia hasta el sur de Sudamérica. Otros escenarios apuntan a que podría terminar en el océano, algo estadísticamente más probable.
Qué dicen los científicos
El astrónomo Jonathan McDowell explicó que existe una chance mínima de daños: “Hay una pequeña probabilidad, una entre miles, de que pueda herir a alguien”. Aun así, aclaró que el monitoreo es constante.
El área potencial de impacto es enorme
Por su parte, el investigador Marco Langbroek advirtió que el impacto podría ser fuerte: el paracaídas difícilmente funcionaría con las baterías agotadas.