Investigadores de la Universidad de Leiden en Países Bajos analizaron los genomas de 27 neandertales que vivieron poco antes de que la especie desapareciera. Los restos provienen principalmente de sitios en Francia y Bélgica, incluido un individuo recientemente descubierto en Les Cottés, Francia.
El análisis del genoma de este último mostró conexiones con poblaciones de neandertales que habitaban fuera del oeste de Europa. Esto desafía ideas previas sobre una posible falta de diversidad genética que habría contribuido a su extinción.
Según el estudio, estos 27 individuos no formaban parte de un único grupo aislado. Por el contrario, vivían en comunidades interconectadas que compartían diferentes linajes ancestrales. Esta red social compleja sugiere una organización más rica de lo que se pensaba.
Los resultados indican que no había signos de contacto reciente entre estos neandertales y los humanos modernos. Esta ausencia de mezcla genética en el período analizado es uno de los hallazgos clave del trabajo liderado por Marie Soressi.

Una diversidad inesperada
Durante mucho tiempo se especuló con que la reducción poblacional y la baja diversidad genética habían acelerado el fin de los neandertales. Sin embargo, el examen de estos genomas muestra una realidad distinta: existía una variedad de linajes y conexiones entre grupos lejanos.









