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Al retirar cuidadosamente estas capas, los investigadores encontraron el esqueleto de una persona que había sido enterrada directamente sobre el suelo natural, sin que se excavara una fosa.
El cuerpo estaba colocado boca arriba, con la cabeza orientada hacia el sur y las piernas flexionadas hacia el oeste. Los especialistas tampoco encontraron indicios de que la tumba hubiera sido alterada o utilizada para otros entierros.
Este detalle permitió estudiar la disposición original de los restos y obtener información sobre las costumbres funerarias de quienes construyeron el monumento.
Un equipo de arqueólogos logró determinar la antigüedad de una misteriosa tumba de piedra ubicada en el desierto del Sahara, cuya construcción se remonta a más de 4000 años. El monumento, que mide casi 55 metros de longitud, llamó la atención de los especialistas por su particular forma: posee dos extensiones de piedras que se asemejan a unas antenas.
La estructura se encuentra en el Sahara Occidental, una región del norte de África donde se conservan numerosos vestigios de antiguas comunidades. Gracias a una investigación científica, los especialistas establecieron que la tumba fue construida hace entre 4100 y 4400 años, lo que permitió conocer con mayor precisión las prácticas funerarias de las poblaciones que habitaron la zona.
El estudio, realizado por investigadores vinculados a la Universidad de Girona y otras instituciones científicas, fue publicado en la revista especializada African Archaeological Review. Se trata de un avance importante, ya que permitió obtener la primera datación directa de un monumento funerario de este tipo en el Sahara atlántico.
Losa grabada del complejo de arte rupestre de Sluguilla Lawash, cerca del monumento, que representa un bovino y un avestruz.
Aunque los arqueólogos lograron determinar cuándo fue construida la tumba y confirmar que albergaba los restos de una persona, todavía desconocen qué significado tenían las extensiones de piedra que le dieron el nombre de “túmulo con antenas”.
Cómo es la misteriosa tumba de piedra descubierta en el Sahara
El monumento se encuentra en Lawash el Telli, cerca del cauce seco de un río, en el sector oriental de Sluguilla Lawash, una zona conocida por la presencia de numerosos grabados rupestres.
La estructura tiene 54,5 metros de longitud y está formada por un montículo ovalado de piedras de aproximadamente 12,5 metros. Desde uno de sus extremos parten dos largas hileras de losas orientadas hacia el este, que comienzan separadas y se acercan progresivamente sin llegar a tocarse.
Estas prolongaciones, similares a unas antenas vistas desde arriba, son las que distinguen a este tipo de construcciones de otras tumbas prehistóricas.
Etapas de excavación del monumento funerario de Lawash el Telli
Según los investigadores, todo el monumento fue levantado con piedras calizas de la zona, colocadas unas sobre otras sin utilizar ningún material para unirlas. Por sus características, consideran que la construcción pudo haber sido realizada por un grupo reducido de personas, sin necesidad de herramientas o equipos especializados para trasladar los bloques.
Para conocer qué había debajo de la estructura, los arqueólogos realizaron una excavación en abril de 2018, con la participación de especialistas de la Universidad de Girona y representantes del Ministerio de Cultura saharaui.
Durante los trabajos, abrieron únicamente una parte del montículo para estudiar su composición y localizar la sepultura, mientras que el resto del monumento permaneció intacto.
Huesos humanos descubiertos en la investigación
En la superficie encontraron bloques y losas distribuidos de manera irregular. Debajo apareció una estructura formada por grandes piedras calizas, algunas de más de un metro de longitud, que protegían el espacio funerario.
Qué encontraron los arqueólogos y cómo descubrieron su antigüedad
El análisis de los huesos permitió establecer que la persona enterrada tenía aproximadamente entre 25 y 35 años al momento de su muerte. Los investigadores llegaron a esta conclusión a partir del desgaste de sus dientes, uno de los métodos utilizados para estimar la edad de los restos humanos antiguos.
Sin embargo, no pudieron determinar si se trataba de un hombre o una mujer, debido a que la pelvis no se conservó en condiciones adecuadas para realizar esa identificación.
Junto al esqueleto, los arqueólogos encontraron cuatro pequeñas cuentas circulares fabricadas con cáscara de huevo de avestruz, que posiblemente formaban parte de un adorno personal.
Así fueron encontrados por primera vez los huesos humanos
Estos objetos representan una pista sobre las costumbres de las antiguas comunidades del Sahara, aunque no permiten identificar con certeza a qué grupo cultural pertenecía la persona enterrada.
Uno de los principales desafíos de la investigación fue establecer la antigüedad de los restos. En un primer momento, los especialistas intentaron utilizar el método tradicional de datación por radiocarbono, que suele analizar el colágeno presente en los huesos.
Sin embargo, esta proteína se encontraba demasiado deteriorada debido a las condiciones ambientales del desierto. Por ese motivo, los dos intentos realizados en 2018 no permitieron obtener resultados satisfactorios.
La situación cambió en 2025, cuando el equipo recurrió al análisis de la bioapatita, un componente mineral de los huesos que puede conservarse incluso cuando el colágeno se ha degradado.
Los investigadores enviaron dos muestras del mismo individuo a un laboratorio especializado. Ambas proporcionaron resultados similares, que situaron el entierro entre 4417 y 4100 años calibrados antes del presente, un período equivalente aproximadamente a los años 2467 y 2150 antes de Cristo.