La región representaba un desafío para el ejército romano debido a sus montañas, sus condiciones geográficas y la resistencia de las poblaciones locales.
Para avanzar sobre estos territorios, las legiones necesitaban establecer campamentos estratégicos desde los cuales organizar sus desplazamientos, asegurar las rutas y desarrollar operaciones militares.
El descubrimiento en León ofrece nuevas pistas sobre esa estrategia y permite estudiar la relación entre las instalaciones romanas y los asentamientos indígenas que existían antes de la conquista.
“Es un paso importante para conocer cómo se realizó la conquista en la vertiente cantábrica leonesa, una zona en la que faltaba relacionar los campamentos romanos con los poblados de la Edad del Hierro”, destacó Carlos Fernández, director del grupo de investigación Historia y Arqueología, en declaraciones difundidas por la Universidad de León.
El especialista señaló así la importancia de estudiar ambos tipos de yacimientos de manera conjunta, ya que su distribución puede ayudar a reconstruir cómo se desarrollaron las campañas militares en la región.
Además del valor histórico del descubrimiento, la investigación cuenta con la colaboración de los habitantes de La Ercina, municipio donde se desarrollan los trabajos arqueológicos.
El alcalde local, Ignacio Robles, destacó el vínculo que se estableció entre los investigadores y la comunidad desde el inicio del proyecto, en 2013.
“Lo más importante quizás es la simbiosis que se ha producido entre los arqueólogos y la población”, expresó, al referirse al interés de los vecinos por conocer los avances de las excavaciones.
Actualmente, el equipo de la Universidad de León continúa con las tareas destinadas a delimitar la extensión del campamento y analizar los materiales recuperados, con el objetivo de precisar su cronología y determinar cuánto tiempo permanecieron allí las tropas romanas.














