En paralelo, el norte del país registró disturbios durante el fin de semana anterior, cuando grupos integrados principalmente por jóvenes e inmigrantes ilegales protagonizaron episodios de violencia en Milán y otras ciudades.
Los taxistas también anunciaron su incorporación a las protestas. Sus representantes convocaron una concentración frente al Ministerio de Economía para el lunes, con el objetivo de reclamar ayudas que compensen los elevados precios del diésel.
La situación aumenta la presión sobre Meloni, cuyo gobierno busca equilibrar las necesidades fiscales con las demandas de distintos sectores económicos.
El presupuesto contempla mayores ingresos tributarios
El Plan Presupuestario Preliminar del Tesoro italiano, publicado la semana pasada, no mencionó explícitamente nuevos impuestos sobre las empresas energéticas.
No obstante, el documento contempla aumentos tributarios todavía sin especificar por un total de entre 10.000 y 11.000 millones de euros durante los próximos tres años, equivalentes aproximadamente al 0,44 % del producto interno bruto. Además, el gobierno prevé obtener una cantidad similar de ingresos adicionales procedentes del sector financiero hasta 2029.
Las negociaciones continuarán antes de la presentación oficial del presupuesto, mientras el Ejecutivo intenta garantizar recursos suficientes para financiar sus prioridades económicas y responder al descontento social sin comprometer la estabilidad de las cuentas públicas.












