Un bajorrelieve monumental descubierto en la Cueva del Juicio Final, en Brantôme, Francia, despertó la atención de historiadores y arqueólogos europeos. La obra, de casi ocho metros de altura, sorprende por sus similitudes con relieves de Capadocia, en Turquía.
El acceso al sitio es restringido y no existen registros históricos que expliquen su origen. Los archivos de la abadía que custodiaba la cueva se perdieron en un incendio hace siglos, dejando el contexto cultural y religioso en la penumbra.











