La histórica residencia donde la pareja vivió antes de llegar a la Casa Blanca acaba de ser vendida y todavía conserva detalles vinculados a una de las familias más emblemáticas de la política estadounidense.
Una de las propiedades más emblemáticas vinculadas a John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy Onassis volvió a convertirse en noticia tras concretarse su venta por 6,125 millones de dólares.
Se trata de la histórica Casa Marbury, ubicada en el exclusivo barrio de Georgetown, en Washington D. C., donde la pareja vivió antes de que JFK llegara a la presidencia.
La propiedad, construida alrededor de 1811, fue adquirida por los Kennedy en 1957, cuando John F. Kennedy todavía era senador. De hecho, fue la primera casa que compraron juntos en Washington antes del inicio de la histórica campaña presidencial que lo llevaría a la Casa Blanca.
Esta fue la última vivienda de Kennedy antes de mudarse a la Casa Blanca
La residencia conserva gran parte del estilo clásico federal estadounidense que caracterizaba a las construcciones elegantes de comienzos del siglo XIX.
Desde el exterior, la vivienda se destaca por su fachada de ladrillo rojo rosado y las tradicionales contraventanas verde oscuro, una estética típica de Georgetown.
En el interior, la casa cuenta con:
cinco dormitorios;
cinco baños completos;
un toilette;
amplios salones;
biblioteca privada;
jardín;
garaje con espacio para un auto y dos lugares de estacionamiento.
Uno de los pedidos para su compra es mantenerla en pie tal y como se recibe, por tratarse de una residencia histórica
Según detalló Michael Rankin, representante de Sotheby's International Realty, la propiedad mantiene techos altos, ambientes luminosos y proporciones arquitectónicas muy armónicas.
Uno de los sectores más destacados es la doble sala de estar que Jacqueline Kennedy rediseñó personalmente durante los años que vivió allí.
“Jacqueline, que poseía un gusto estético refinado, rediseñó los interiores varias veces, transformando la sala de estar doble en un salón cálido y elegante donde organizaba meriendas políticas y pequeñas reuniones que sutilmente impulsaban las perspectivas presidenciales de su marido”, explicó Rankin en el anuncio de venta.
Cada uno de sus espacios tiene recuerdos invaluables para la familia Kennedy
Más allá del lujo y el valor inmobiliario, la residencia tiene una enorme carga histórica para la política estadounidense. Durante la campaña presidencial de 1960, la Casa Marbury se convirtió prácticamente en un centro de operaciones informal del equipo de Kennedy.
“Los asesores entraban y salían por la elegante puerta; las decisiones sobre los nombramientos del gabinete se tomaban en las salas delanteras; y, en las mañanas de invierno, el presidente electo salía al porche para compartir comunicados con la prensa reunida a lo largo de las aceras de ladrillo”, recordó Rankin.