Un taller en Taiwán creó el auto más bajo del mundo, sin volante ni pedales y con diseño de ciencia ficción.
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Un taller taiwanés llevó la personalización automotriz al extremo con un proyecto tan radical como llamativo.
Se trata del Banana Peel, un Honda Civic transformado que circula a milímetros del suelo, sin volante ni pedales visibles.
Banana Peel, un Honda Civic transformado que circula a milímetros del suelo
¿Qué es el Banana Peel y por qué llama tanto la atención?
El Banana Peel es un Honda Civic EG modificado por completo por el equipo de Stance Garage Taiwan (SGT), liderado por Lan Dong.
El resultado es un vehículo que parece estar enterrado en el asfalto. Solo se ven el techo, los vidrios y una parte del capó.
La parte inferior desaparece del campo visual. No es un truco óptico: la carrocería fue recortada y rediseñada hasta dejar al auto casi tocando el suelo.
Un diseño que desafía la lógica
Este Civic no tiene volante ni pedales como un auto convencional. Todo se controla desde pantallas y sensores, al estilo nave espacial.
El conductor se acuesta completamente dentro de una cabina sellada, en posición horizontal, con retroalimentación visual digital.
Este Civic no tiene volante ni pedales como un auto convencional
La interfaz imita la de un sistema de mando futurista. Cámaras externas transmiten el entorno y permiten maniobrar con precisión.
¿Cómo lograron que se desplace tan cerca del suelo?
Para conseguir esa postura extrema, se modificó toda la estructura del chasis. Los componentes originales se eliminaron o redistribuyeron.
El sistema de dirección fue rediseñado desde cero. Así se permitió que el vehículo se aplane y mantenga su movilidad.
Para conseguir esa postura extrema, se modificó toda la estructura del chasis
El resultado es tan visual como funcional: parece fundido con el suelo, pero se mueve con fluidez sobre superficies lisas.