Un equipo internacional de científicos, con liderazgo europeo, avanza en la construcción de AtLAST, un telescopio submilimétrico que permitirá observar lo que se esconde debajo de las densas nubes de polvo que “emborronan” gran parte del Universo desde el mayor proyecto astronómico del mundo.
Nadie borró medio cosmos, pero esas capas opacas impiden que la mayoría de los instrumentos vean con claridad las regiones donde se forman las estrellas. Mientras telescopios como ALMA se enfocan en zonas muy pequeñas del cielo, AtLAST funcionará como un gran angular capaz de abarcar áreas mucho más amplias.
El proyecto involucra a países como Chile, Sudáfrica, Canadá, Taiwán, Tailandia, Nueva Zelanda, Japón y Estados Unidos. Cuenta con una antena parabólica principal de 50 metros de diámetro y un espejo secundario de 12 metros, todo con una estructura reforzada de acero y paneles de aluminio.
Ventajas clave frente a otros observatorios
AtLAST se ubicará en el desierto de Atacama en Chile, a unos 5.000 metros de altura, el mismo lugar privilegiado donde opera ALMA. Allí, la atmósfera delgada, la falta de contaminación lumínica y el clima seco facilitan las observaciones submilimétricas.











