Este 12 de mayo de 2026, el cardiólogo Óscar Alberto Franco brindó un testimonio clave en los Tribunales de San Isidro en el marco del juicio que investiga las responsabilidades por la muerte de Diego Armando Maradona. El especialista, que atendió al Diez en septiembre de 2020, aportó detalles sobre el estado de salud que observó y las limitaciones de aquella evaluación.
Franco, médico del Sanatorio Ipensa de La Plata, contó que revisó rápido a Maradona por cuestiones de tiempo y que lo hizo en presencia de un electro y algunos datos previos. Según explicó, no contaba con toda la historia clínica completa, algo que cobra relevancia en un debate donde se cuestionan los controles médicos realizados.
El profesional fue convocado por el traumatólogo Flavio Tunessi, vinculado a Gimnasia y Esgrima La Plata, para una valoración cardiológica. Luego mantuvo contacto con Leopoldo Luque, a quien identificó como el médico responsable del seguimiento general del exfutbolista.
Durante la consulta se realizaron un electrocardiograma y otros exámenes complementarios, como ecocardiograma y estudios de tórax, para descartar problemas coronarios. El electro salió dentro de los parámetros normales, no había soplo y la presión estaba en valores aceptables.

Hallazgos preocupantes y recomendaciones
Sin embargo, Franco detectó signos compatibles con hipertensión arterial, como un engrosamiento del músculo cardíaco. Por eso, sugirió realizar un estudio más complejo, un SPECT o perfusión miocárdica con cámara gamma, para descartar una eventual enfermedad coronaria en un paciente de riesgo.
El cardiólogo insistió ante el tribunal que una persona puede estar asintomática y, aun así, presentar alto riesgo cardíaco que justifique evaluaciones más profundas. Además, mencionó la presencia de disfunción diastólica en el ventrículo izquierdo, una alteración que puede derivar en insuficiencia cardíaca manifiesta.
Franco también señaló que Maradona estaba medicado para la hipertensión en el momento de la consulta, pero que después se habló de una posible suspensión de esos fármacos. Para el especialista, interrumpir ese tratamiento podía generar cambios a nivel arterial y en el miocardio, aumentando el riesgo de fallas cardíacas con el tiempo.
El testimonio de Franco se suma a las declaraciones que buscan reconstruir cómo fueron los cuidados médicos durante las últimas semanas de vida de Maradona en la casa del country San Andrés, en Tigre. Su visión refuerza la idea de que, más allá de una evaluación inicial sin signos de gravedad inmediata, había indicios que ameritaban controles más exhaustivos.
La audiencia de este martes volvió a poner en foco las decisiones clínicas tomadas alrededor del ídolo, en un proceso que intenta determinar si hubo negligencias en su atención domiciliaria. El cardiólogo aportó datos técnicos precisos que ayudan a entender el panorama clínico de septiembre de 2020, dos meses antes del fallecimiento el 25 de noviembre.