En las aguas frente a la costa noreste de España, a unos 20 pies de profundidad, aparecieron en 1990 un total de 43 cascos que ahora revelan una historia fascinante sobre la Edad Media. Un estudio reciente, que incluyó datación por radiocarbono, determinó que estos yelmos se fabricaron entre fines del siglo XIV y principios del XV.
Durante mucho tiempo se pensó que pertenecían al período romano tardío, pero los nuevos datos cambiaron por completo esa idea. Los expertos destacaron que los diseños combinaban rasgos que recordaban a modelos romanos tardíos con elementos propios de la tradición medieval inspirada en lo clásico.
El desafío de datar los artefactos
“Al principio fue difícil ubicarlos en una época específica porque presentaban características que evocaban tanto modelos romanos tardíos como posibles piezas medievales inspiradas en tradiciones clásicas”, explicó Manuel Frallicciardi de la Universidad de Alicante.
Este hallazgo arroja luz sobre un momento de gran agitación política en la Península Ibérica. Entre fines del siglo XIV y principios del XV, los conflictos y turbulencias aumentaron la demanda de equipamiento militar. Los cascos probablemente fueron producidos en talleres menores destinados a la exportación.

Los investigadores consideran que estos artefactos representan evidencia directa de un comercio de armas a gran escala en esa época. “Estamos ante pruebas concretas de un tráfico de armamento en volumen importante”, señaló Raimon Gaells, también de la Universidad de Alicante.
Implicancias para la historia militar medieval
El descubrimiento permite entender mejor cómo se organizaba la producción de armamento en la baja Edad Media. Lejos de los grandes centros, pequeños talleres respondían a la necesidad de equipar ejércitos y mercenarios en un contexto de inestabilidad constante.








