El acusado sería uno de los principales proveedores de armamento ilegal para redes criminales de Brasil.
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La captura del empresario porteño Diego Hernán Dirisio en Córdoba volvió a exponer la magnitud del tráfico ilegal de armas en la región. El acusado, arrestado en febrero de 2024 mientras jugaba al pádel, era buscado por las autoridades brasileñas e internacionales. Según las investigaciones, abastecía de armamento a los grupos criminales más peligrosos de Brasil, incluido el Comando Vermelho.
Dirisio operaba a través de la firma International Auto Supply, registrada en Paraguay, desde donde habría ingresado al menos 43.000 armas desde países europeos. La justicia sostiene que esas armas eran adulteradas en Ciudad del Este para eliminar su numeración y luego transportadas a Brasil. Su pareja, la exmodelo Julieta Vanessa Nardi, también fue detenida, tras permanecer prófuga junto a él desde noviembre de 2023.
El operativo internacional denominado “Dakovo” permitió desmantelar una red que pagaba sobornos a funcionarios militares paraguayos para facilitar la logística. Los armamentos, en su mayoría pistolas y fusiles de asalto, terminaban en manos de organizaciones como el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho. En Córdoba, Dirisio fue localizado por Interpol y la Policía Federal en una vivienda del Cerro de las Rosas.
Armas secuestradas en el operativo contra el Comando Vermelho
La trama judicial y las conexiones internacionales
Durante 2025, la justicia dictó condenas contra otros integrantes de la red, con penas de entre seis y veintidós años de prisión. Entre las condenadas figuran Eliane Marengo Subeldía, María Mercedes Ocampos Centurión, Paulo César Fines Ventura y Georgina Cosgaya Viñales. En paralelo, Dirisio y Nardi enfrentan un proceso de extradición solicitado por el gobierno brasileño, mientras sus defensas intentan frenar el avance judicial.
En Paraguay, sus abogados promovieron un habeas data para evitar la entrega de documentación que lo vincula con las operaciones, pero la solicitud fue rechazada. La investigación reveló que las armas ingresaban desde Turquía, Serbia, República Checa y Eslovenia, bajo registros de importación legal que luego eran desviados. La magnitud del caso generó alarma en varios países de la región por la sofisticación de la estructura criminal.
El caso también encendió alertas en Argentina, donde Córdoba vuelve a aparecer como punto clave en el tránsito de delitos internacionales. En los últimos meses, la provincia se convirtió en escenario de capturas de prófugos vinculados al narcotráfico y al comercio ilegal de armas. La justicia considera que su ubicación estratégica la vuelve atractiva para redes que operan entre Paraguay, Brasil y el Cono Sur.