Con el cambio de estación, también se renueva la paleta cromática del guardarropas. Si durante el otoño-invierno el bordó reinó como tono protagonista en abrigos, accesorios y maquillaje, en primavera-verano 2025 aparece una nueva estrella: el amarillo manteca. Suave, atemporal y con un aire sofisticado, este color se perfila como el gran comodín para quienes buscan sumar luz sin caer en estridencias.
Lejos del amarillo vibrante o neón, esta versión más apagada ofrece una luminosidad sutil que lo convierte en una excelente alternativa para salir del clásico blanco o beige sin arriesgar demasiado.
Su versatilidad lo vuelve ideal tanto para looks minimalistas como para combinaciones más audaces. El amarillo manteca aparece en camisas livianas, vestidos etéreos y también en prendas más estructuradas como trajes sastre, pantalones o blazers.











