La investigación se originó tras la denuncia de un hombre que había puesto artículos a la venta en una red social. Un comprador envió un comprobante por un monto mayor al acordado. Luego, alegando un error, le pidió la devolución de la diferencia y comenzó la maniobra fraudulenta.
El denunciante fue contactado por otra persona que simuló ser empleado de un banco y le dio instrucciones para regularizar la operación. Siguiendo esas pautas, transfirió todos sus fondos a una billetera virtual. Más tarde, los estafadores intentaron mantener la presión con nuevas llamadas.










