El objetivo de las psicólogas denunciadas serían el de desvincular a los niños de sus padres.
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Un grupo de abogados de Rosario presentó una denuncia penal contra tres psicólogas acusadas de haber elaborado informes falsos sobre abuso infantil con el objetivo de desvincular a niños de sus padres.
La causa, que ya se encuentra en manos del Ministerio Público de la Acusación, apunta a determinar si existió un patrón sistemático en la confección de estos documentos y si las profesionales actuaron de manera coordinada.
La presentación, realizada en septiembre del año pasado por los abogados Viviana Cosentino, Juan Lewis, Carina Lurati, Froilán Ravena, Ramiro Coso, José Nanni, Estela Marelli y Adriana Torchio, denuncia a las psicólogas identificadas como P.B.A., G.R.S. y N.V.A. por el delito de falso testimonio agravado. El expediente quedó a cargo de la fiscal Guillermina Aiello, quien comenzó a analizar los elementos aportados.
Según el escrito judicial, las profesionales habrían utilizado “formularios pre armados” para elaborar los informes, repitiendo incluso observaciones textualmente idénticas en distintos casos. Esta situación, remarcan los denunciantes, pone en duda la autenticidad y rigurosidad de las evaluaciones realizadas.
Denuncian a tres psicólogas por presuntos informes
Uno de los casos mencionados en la denuncia expone las consecuencias de estos informes: un hombre perdió contacto con su hija durante siete años y tres meses a raíz de las acusaciones, aunque posteriormente fue absuelto por la Justicia.
Qué dijeron los abogados
En la presentación, los abogados solicitan que se investigue si las conductas denunciadas forman parte de una presunta asociación ilícita orientada a emitir “falsos informes de menores cuyos progenitores hayan realizado denuncias por abuso, a fin de poder sostener falsas acusaciones y evitar de esta manera que el otro progenitor pueda tener contacto con sus hijos”.
Los representantes legales de los padres afectados señalaron que, al analizar distintos expedientes, detectaron “patrones en común, que se repiten, donde se advierten numerosas irregularidades tanto en sede penal como en el fuero de Familia, causando un grave perjuicio”.
En ese sentido, advirtieron: “Lo más grave es que, en este derrotero procesal, existen personas que estarían lucrando con esta situación, emitiendo informes donde se repiten supuestos indicios de abusos sexuales sin ningún rigor técnico y que se asemejan más a formularios pre armados, que a un análisis profundo y serio de cada problemática”.
Las psicólogas buscarían separar a los padres de sus hijos.
Además, cuestionaron el origen de la información utilizada en los informes. “Estos informes, que en ocasiones defienden en las declaraciones testimoniales brindadas en juicio o ante la fiscalía, contienen llamativas coincidencias en las conductas descriptas como realizadas por nuestros hijos, que parten en todos los casos del relato de sus madres, sin que antes de comenzar a tratarlos se haya requerido nuestro consentimiento o se nos haya entrevistado para conocernos y escucharnos”, afirmaron.
Otro punto central de la denuncia es que, según los abogados, las evaluaciones partían de una única hipótesis: la existencia de abuso. “En todos los casos, los tratamientos comienzan […] desde un supuesto abuso sexual ya denunciado previamente, y es esta la única hipótesis con la que se trabaja, en tanto no se advierte en ninguno de los informes que se hayan considerado otras posibles causas generadoras de las conductas o reacciones”, sostuvieron.
Respecto de la metodología utilizada, los denunciantes apuntaron a la técnica denominada “La hora del juego”, señalando que “no registran en soporte de audio y video, lo que impide cualquier posibilidad de poder conocer la veracidad de los dichos que se atribuyen a los niños y mucho menos la manera en que tal supuesta información es obtenida”.
En otro tramo del escrito, los abogados incorporaron informes de las tres psicólogas correspondientes a distintos casos y destacaron similitudes llamativas. “Las coincidencias son tantas, incluso con frases textuales en un informe y otro, que si se suprimieran los nombres de los niños […] podría pensarse que se trata de informes referidos a un único paciente”, concluyeron.