Un equipo de investigadores detectó casi 400 obras de tierra en la Amazonia occidental de Brasil gracias a un relevamiento con tecnología lidar que abarcó más de 1.700 millas cuadradas de selva. Estas construcciones, conocidas como geoglifos, datan de un período que se extiende entre el 600 antes de Cristo y el 850 después de Cristo.
Los geoglifos fueron levantados por los Aquiry, un conjunto multicultural que, según estimaciones, pudo reunir hasta tres millones de personas. El cálculo se basa en la necesidad de unas 300 personas para construir y mantener cada una de estas estructuras. Se trata de centros ceremoniales con formas geométricas monumentales, caracterizados por zanjas profundas y terraplenes exteriores elevados.
Martti Pärssinen, de la Universidad de Helsinki, explicó que las distintas sociedades que integraban los Aquiry compartían una cosmovisión común. Alrededor de estas obras de tierra las familias vivían en casas comunales largas y cultivaban maíz y zapallo, entre otros cultivos.
Las tradiciones orales de los pueblos originarios señalan que estos centros se construyeron para fortalecer los vínculos entre comunidades. El hallazgo refuerza la idea de que la Amazonia albergó sociedades complejas mucho antes de la llegada de los europeos.

Un paisaje ceremonial aún oculto
Los investigadores estiman que en la selva podrían permanecer ocultos hasta 20.000 geoglifos similares. La tecnología lidar permitió atravesar el denso dosel vegetal y mapear estas estructuras que de otro modo hubieran resultado invisibles desde el aire o el suelo.
El estudio, publicado en la revista Nature, aporta nueva evidencia sobre la ocupación humana precolombina en la región. Pärssinen subrayó que los centros Aquiry funcionaban como puntos de encuentro y de intercambio ritual entre distintos grupos.

Sin embargo, entre los años 850 y 950 después de Cristo estas construcciones fueron abandonadas de manera abrupta. Las causas de ese abandono todavía no se conocen con precisión.
El investigador planteó la posibilidad de que el colapso esté relacionado con la desaparición de otras sociedades contemporáneas, como los mayas clásicos en Centroamérica o las civilizaciones Tiwanaku y Wari en los Andes. La sincronía de estos procesos invita a explorar conexiones a escala continental.
Implicancias para la historia amazónica
Hasta hace pocas décadas se pensaba que la Amazonia había sido un territorio escasamente poblado antes de la conquista. Los geoglifos y otros hallazgos recientes demuestran lo contrario: sociedades organizadas modificaron el paisaje a gran escala y mantuvieron redes de interacción duraderas.

El relevamiento finlandés se suma a una serie de estudios que utilizan lidar para revelar la verdadera extensión de las antiguas intervenciones humanas en la selva. Cada nueva detección obliga a revisar las narrativas tradicionales sobre el pasado de la región.
Pärssinen y su equipo destacan que el trabajo apenas comienza. Quedan por explorar vastas áreas y por comprender con mayor detalle las razones del abandono súbito de estos centros ceremoniales. La Amazonia, lejos de ser un espacio vacío, conserva las huellas de sociedades que durante siglos construyeron, cultivaron y se relacionaron en torno a estas monumentales figuras geométricas.