Emilia Attias y el Turco Naim pusieron fin a su relación a mediados de 2024, luego de casi veinte años juntos y con una hija en común. Después de varios meses de rumores sobre una crisis, la actriz decidió romper el silencio y explicar con claridad los motivos que la llevaron a dar ese paso.
En una charla con Nacho Elizalde para el streaming Hispa, Attias repasó el proceso que atravesó la pareja. Contó que el final no fue algo repentino, sino el resultado de un desgaste que se fue acumulando con el tiempo. “Fue un proceso, ese día vino mucho después”, relató, dejando en claro que la ruptura se fue gestando de a poco.
La actriz reconoció que las diferencias con Naim se hicieron cada vez más evidentes. Explicó que ambos empezaron a notar que el otro no lograba comprender del todo sus necesidades. “Vas encontrando que tus necesidades no las entiende la otra persona. No lo estoy condenando por eso porque me parece que tenía toda la intención de querer entenderme y no lo lograba, y él hacía reclamos que yo tampoco lograba entender”, dijo con sinceridad.
Attias admitió que intentó sostener la relación durante años. Señaló que él esperaba que el momento difícil pasara, mientras ella le daba tiempo una y otra vez. “Algo de eso sucedía, pero él estaba esperando que el momento pase. Le di mucho tiempo a eso y no soy una persona que se tome esas cosas a la ligera. Le di años”, confesó.

La mirada de su hija como punto de inflexión
Uno de los factores determinantes para la separación fue la presencia de su hija. Attias contó que la nena era testigo permanente de la dinámica entre sus padres y que eso la obligó a reflexionar sobre el ejemplo que le estaba dando. No se trató de quedarse por ella, sino todo lo contrario.
“Tenía una hija que nos estaba mirando. Para mí, mi hija fue al revés, no fue ‘no me separo por ella’. Ella estaba viendo esa dinámica de padres distantes, enojados todo el tiempo”, expresó la actriz. La situación la llevó a pensar qué imagen del amor le estaba transmitiendo.
Attias remarcó que no quería que su hija creciera creyendo que una relación se basa en peleas y distanciamiento. Explicó que ambos seguían eligiendo quedarse a pesar de que el vínculo ya no era armónico, y que eso podía generar una carga innecesaria en la nena. “Dije: yo no puedo mostrarle que esto es el amor. Peleándonos, tal vez hay pases de facturas. Una relación que no era armónica y que los dos estábamos eligiendo igual quedarnos. Imaginate si llega a pensar que nos quedamos por ella, la carga que es”, concluyó.
La confesión de Emilia Attias deja en evidencia cómo el desgaste cotidiano y la mirada de una hija pueden convertirse en el empujón definitivo para cerrar un ciclo. La decisión no fue fácil, pero priorizó el ejemplo que quería darle a su hija por encima de mantener una relación que ya no funcionaba.