La empresaria y conductora quedó en el centro de la polémica tras la viralización de un video grabado en un tren bala.
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Lo que parecía un viaje soñado terminó convirtiéndose en un escándalo internacional. Wanda Nara fue señalada en redes sociales por su comportamiento durante un trayecto en el tren bala de Japón, donde compartía viaje con su pareja, Martín Migueles.
El episodio se volvió viral luego de que un pasajero local publicara su experiencia en la red social X, donde describió con dureza la actitud de la conductora. Según el testimonio, la escena ocurrió dentro de un vagón del Shinkansen, donde el silencio y el respeto por los demás pasajeros forman parte de las normas culturales.
“Había un extranjero sentado en su asiento, hablando a gritos por teléfono, totalmente reclinado, con los zapatos sobre el asiento de enfrente. Pensé: ‘No quiero estar cerca de estos tipos’”, aseguró. El usuario, visiblemente molesto, cuestionó el comportamiento y lo calificó como una falta de respeto en un entorno donde la etiqueta es fundamental.
La polémica tomó mayor fuerza tras la difusión de una fotografía que muestra con claridad la situación denunciada. En la imagen se observa el interior de un tren bala japonés, con varios pasajeros sentados en silencio, mientras en primer plano un hombre viaja con el asiento completamente reclinado y los pies apoyados sobre el respaldo del asiento delantero.
El pasajero, además, utiliza su teléfono celular sin auriculares visibles, lo que reforzó las críticas por el volumen de la conversación. La escena contrasta con el entorno: un vagón ordenado, limpio y silencioso, donde el resto de los viajeros mantiene una postura respetuosa.
El posteo no tardó en viralizarse y generó una ola de comentarios tanto en Japón como en Argentina. Mientras algunos usuarios locales manifestaron incomodidad por la situación, otros apuntaron directamente contra la empresaria de Wanda Cosmetics.
Entre las respuestas más contundentes, se leyeron críticas a su actitud y a su imagen pública: “Es una argentina escandalosa y vulgar, en su país la conocen por polémica”. El episodio también abrió un debate sobre las diferencias culturales y las normas de convivencia en espacios públicos, especialmente en países como Japón, donde el respeto por el otro es una regla central. "Debe respetarse la cultura de otros países", "Son unos mugrientos" y "Puede tener mucha plata pero nada de educación".