La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó un dispositivo robótico diseñado para realizar extracciones de sangre de forma automatizada en consultorios y otros entornos ambulatorios. Se trata del primero de su tipo en recibir esta aprobación para uso ambulatorio.
El equipo, llamado Aletta, es un sistema autónomo capaz de extraer sangre del brazo del paciente. Utiliza luz cercana al infrarrojo y ultrasonido Doppler para localizar una vena adecuada antes de avanzar con el resto del procedimiento.
Una vez identificada la vena, el robot se ocupa de colocar el torniquete, insertar la aguja, desecharla y aplicar un vendaje sobre el sitio de la punción. Todo el proceso queda automatizado a partir de la intervención inicial del personal entrenado.
Un flebotomista capacitado debe iniciar el procedimiento y supervisar el funcionamiento del equipo mientras está en uso. Sin embargo, una sola persona puede controlar hasta tres unidades Aletta al mismo tiempo, lo que multiplica la capacidad de atención.
Respuesta a la escasez de personal
Michelle Tarver, directora del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA, señaló que las extracciones de sangre figuran entre los procedimientos médicos más frecuentes en Estados Unidos. “Los pacientes pueden enfrentar demoras debido a una creciente escasez de flebotomistas capacitados”, afirmó.
La autorización se basó en datos clínicos que demostraron que Aletta logra tasas de éxito en las extracciones comparables o superiores a las de un flebotomista humano. Estos resultados fueron clave para el aval regulatorio.
El dispositivo apunta a reducir los tiempos de espera en laboratorios y consultorios, especialmente en zonas donde la falta de personal calificado genera cuellos de botella. La posibilidad de que un solo operador supervise varias máquinas representa un cambio relevante en la organización del trabajo.
A pesar de la aprobación, todavía no se informó cuándo comenzará a instalarse en los consultorios médicos. La llegada efectiva dependerá de factores comerciales y de la adaptación de cada centro de salud.
Un paso hacia la automatización clínica
La incorporación de este tipo de tecnología busca responder a una demanda creciente de servicios de laboratorio sin aumentar de manera proporcional la cantidad de profesionales disponibles. El sistema no elimina la presencia humana, sino que la complementa con supervisión remota de varias unidades.
Los pacientes seguirán interactuando con un flebotomista al inicio del proceso, quien verifica las condiciones y activa el robot. A partir de ahí, Aletta ejecuta las etapas mecánicas con precisión guiada por sensores de imagen y ultrasonido.
La combinación de luz infrarroja cercana y Doppler permite detectar el flujo sanguíneo y la profundidad de la vena, reduciendo la posibilidad de punciones fallidas. Este enfoque tecnológico es el que respalda los resultados clínicos presentados ante la agencia reguladora.
Con la autorización oficial, el dispositivo queda habilitado para su uso en entornos ambulatorios bajo las condiciones de supervisión establecidas. El próximo desafío será la implementación práctica y la evaluación de su rendimiento en la vida real de los consultorios.