Google confirmó que dio de baja una red masiva y silenciosa que funcionaba sin que los usuarios lo supieran en millones de teléfonos Android, computadoras y dispositivos inteligentes. El sistema permitía a terceros usar la conexión a internet de otras personas como si fuera propia.
La maniobra fue revelada tras una investigación que terminó con una orden judicial en Estados Unidos. El caso encendió alarmas por los riesgos para la seguridad digital y la privacidad.

Qué era la red secreta que funcionaba en segundo plano
Según explicó Google, la empresa china Ipidea operaba lo que sería la mayor red de proxies residenciales del mundo. En términos simples, permitía que actores maliciosos navegaran usando la IP de dispositivos ajenos.
The Wall Street Journal comparó el sistema con un “Airbnb de internet”, pero sin consentimiento. Los usuarios nunca sabían que su conexión estaba siendo alquilada.














