Google detectó y bloqueó por primera vez un exploit zero-day que, según sus investigadores, fue desarrollado con ayuda de inteligencia artificial. El grupo de Inteligencia de Amenazas de Google (GTIG) identificó que actores destacados del cibercrimen preparaban un ataque masivo con esta vulnerabilidad.
El objetivo era saltarse la autenticación de dos factores en una herramienta de administración de sistemas web open source, sin identificar públicamente. Los especialistas de Google encontraron indicios claros en el código de que la IA participó en su creación.
Entre las evidencias más llamativas apareció un puntaje CVSS "alucinado", algo típico de las respuestas de modelos de lenguaje, junto con un formato estructurado y de manual que coincide con datos de entrenamiento de LLMs.










