Google avanza con su Proyecto Suncatcher y prepara el lanzamiento de un satélite prototipo a bordo de un cohete de SpaceX. El objetivo es comprobar si sus Unidades de Procesamiento Tensorial, conocidas como TPU, pueden operar en las exigentes condiciones del espacio.
La misión viajará en el próximo Transporter-18 de SpaceX, en colaboración con Planet. Durante el vuelo se recolectarán datos sobre el comportamiento de estos chips frente a la radiación, los cambios de temperatura y las vibraciones del despegue.
La compañía presentó esta iniciativa en 2025 como una investigación de largo plazo. Busca responder una pregunta clave: si el hardware de inteligencia artificial puede soportar el ambiente espacial y, a futuro, procesar grandes volúmenes de información fuera de la Tierra.
En la órbita terrestre baja los satélites reciben luz solar casi de forma continua. Según Google, eso permitiría generar hasta ocho veces más energía solar que en la superficie del planeta. Con el tiempo, varias constelaciones podrían trabajar conectadas para tareas de IA de mayor escala.
Cómo se prepara el hardware para el lanzamiento
El trayecto hasta la órbita baja dura unos diez minutos. En ese lapso la nave enfrenta vibraciones intensas y una aceleración de hasta diez veces la fuerza de gravedad. Algunos componentes, como las TPU, pueden recibir fuerzas de entre 50 y 100 g.












