El conductor recordó entre lágrimas el conmovedor momento en que su padre falleció.
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Una fuerte emoción se vivió en el programa Buenas noches familia (eltrece) cuando Guido Kaczka abrió su corazón al recordar uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su padre. El conductor, que suele mantener un tono alegre y distendido en el ciclo, se quebró al compartir una historia muy personal que conmovió tanto al público como a los presentes en el estudio.
Todo comenzó cuando Dionisia, una participante de casi 86 años, relató que su esposo había muerto súbitamente poco después de celebrar su cumpleaños. Conmovido por el relato, Guido decidió responderle con una experiencia íntima y similar.
“Mirá, vos me contaste una historia muy íntima, yo te voy a contar una historia muy íntima y muy parecida”, comenzó diciendo con voz entrecortada.
El relato que quebró a Guido Kaczka
El conductor recordó que su padre, Benjamín, también había fallecido poco tiempo después de celebrar un cumpleaños.
“Mi papá cumplió años, hicimos una gran fiesta. A los pocos días estaba en la cama y le dice a mi mamá: ‘Ey, Susi, qué linda que estás’”, relató.
Guido continuó reviviendo ese último diálogo entre sus padres, visiblemente emocionado: “‘Ay Benja, déjate de joder’, le dijo ella. Y él insistió: ‘No, en serio, qué linda que estás’, acostado en la cama”.
Guido Kaczka contó detalles de la muerte de su padre y se emocionó hasta las lágrimas
Con un nudo en la garganta, contó cómo su mamá fue al baño y escuchó las últimas palabras de su marido: “Él le dijo ‘no, vení, abrazame un poco’. Mi viejo no era de hacer esas cosas, por eso a mi mamá le pareció raro. Y cuando volvió, él le dijo: ‘Ay Susi, me mareo’, y se murió”.
El relato conmovió al público y al propio conductor, que no pudo evitar las lágrimas al recordar aquel día que marcó a su familia para siempre. Entre silencios y gestos de contención, Guido continuó: “Mi mamá se quedó siempre con la sensación de que algo podría haber hecho. Todavía lo hablamos”.
En ese momento, Dionisia, la participante que había iniciado la conversación, intentó consolarlo con palabras de fe. “Sí, a uno le queda… pero soy muy creyente, y tenemos nuestro día marcado. Solo Dios sabe cuándo nos vamos”, le respondió la mujer, mientras el público la acompañaba con un aplauso sentido.