Estudios geofísicos detectaron grandes construcciones cerca de los pilares monumentales del sitio de 11.000 años en Turquía, lo que pone en duda la idea de que solo se usaba para rituales.
Un equipo de arqueólogos identificó rastros de posibles viviendas en Göbekli Tepe, el célebre sitio de 11.000 años ubicado en el sureste de Turquía. Los hallazgos se basan en prospecciones geofísicas realizadas cerca de los imponentes pilares con forma de T que caracterizan el lugar.
Hasta ahora predominaba la hipótesis de que el complejo había sido construido y utilizado únicamente por grupos de cazadores-recolectores para reuniones ceremoniales. Esa interpretación se apoyaba en la escasez de evidencias de agricultura y en la casi total ausencia de cerámica en la zona.
Necmi Karul, de la Universidad de Estambul y del Proyecto Stone Hills, explicó que los relevamientos detectaron huellas de varios edificios de gran tamaño. Según el especialista, la disposición interna de esas construcciones indica que podrían haber funcionado como residencias, al menos en algunas etapas de la larga historia del sitio.
El descubrimiento obliga a revisar la imagen clásica de Göbekli Tepe como un centro exclusivamente ritual. Las nuevas estructuras aparecen próximas a los recintos monumentales y sugieren una convivencia más estrecha entre espacios sagrados y ámbitos domésticos.

Un cambio de perspectiva sobre el sitio
Durante décadas se pensó que los constructores de los grandes pilares no residían de manera permanente en el lugar. La falta de restos claros de vida cotidiana reforzaba la idea de visitas esporádicas vinculadas a ceremonias.
Los datos geofísicos muestran ahora un panorama distinto. Las plantas de los edificios detectados presentan características compatibles con el uso habitacional. Esto no implica que todo el conjunto haya sido un asentamiento permanente, pero sí que en determinados períodos hubo ocupación residencial.

Karul subrayó que se trata de indicios preliminares obtenidos mediante métodos no invasivos. Aún será necesario excavar para confirmar la función exacta de cada estructura y precisar las fechas de uso.
El sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad, sigue ofreciendo sorpresas más de tres décadas después de su redescubrimiento científico. Cada nueva temporada de trabajo modifica el relato sobre cómo se organizaban las comunidades del Neolítico temprano en la región.
Implicancias para el estudio del Neolítico
La presencia de posibles viviendas junto a los monumentos refuerza la complejidad social de los grupos que erigieron Göbekli Tepe. Construir y mantener esas enormes estructuras requería coordinación y recursos, algo que ahora podría haber estado acompañado de una vida cotidiana en el mismo lugar.

La ausencia casi total de evidencias de domesticación de plantas y animales sigue siendo un dato clave. Esto mantiene abierta la discusión sobre si los constructores eran todavía cazadores-recolectores o si ya estaban en tránsito hacia formas de vida más sedentarias.
Los resultados de las prospecciones geofísicas se suman a un cuerpo creciente de información que muestra a Göbekli Tepe como un espacio dinámico, utilizado durante varios milenios y con funciones que probablemente cambiaron a lo largo del tiempo.
Para los investigadores, el próximo paso será combinar los datos del subsuelo con excavaciones controladas. Solo así se podrá determinar con mayor certeza si esas grandes construcciones albergaron realmente a las personas que levantaron los famosos pilares monumentales.