Los restos de un pequeño de unos 18 meses, acompañados de silbatos, un sonajero y una vasija cerámica, aparecieron en un sector residencial del sitio arqueológico del norte peruano.
En el complejo arqueológico de Huacas de Moche, cerca de Trujillo, en el norte de Perú, un equipo de investigadores desenterró los restos de un niño que habría tenido alrededor de un año y medio al momento de su muerte. El hallazgo se produjo en un área residencial y tiene una antigüedad estimada de 1.500 años, según informó la agencia Andina.
Carlos Rengifo, del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche y de la Universidad Nacional de Trujillo, explicó que el pequeño fue sepultado junto a dos silbatos, un sonajero y una vasija de cerámica con formas esculpidas. Todavía no está claro si esos objetos productores de sonido funcionaban como juguetes o cumplían otra función ritual.
La posición del cuerpo también llamó la atención de los especialistas. La cabeza apuntaba hacia el sur y las piernas hacia el norte, una orientación que se observa con frecuencia en las sepulturas de la cultura Moche, aunque la mayoría de los entierros recuperados en el sitio hasta ahora se ubicaban dentro de monumentos ceremoniales.
El arqueólogo Jermi Mejía López destacó precisamente ese detalle: el hecho de que la tumba apareciera en un sector doméstico ofrece una mirada distinta sobre las prácticas funerarias de la época. Hasta el momento, las investigaciones se habían concentrado sobre todo en los grandes edificios religiosos.
Protección inmediata del hallazgo
Una vez documentados los restos y los objetos asociados, el área será rellenada con arena limpia para protegerla de la erosión y de posibles daños. Esta medida preventiva forma parte de los protocolos habituales del proyecto cuando se trabaja en zonas expuestas.
Huacas de Moche es uno de los sitios más importantes para comprender el desarrollo de la sociedad Moche, que floreció en la costa norte peruana entre los siglos II y VIII aproximadamente. Sus pirámides de adobe, sus murales y sus elaboradas ofrendas han revelado aspectos centrales de la organización política, religiosa y cotidiana de esa cultura.
El descubrimiento de una sepultura infantil en un contexto residencial suma información valiosa. Muestra que las prácticas funerarias no se limitaban a los espacios sagrados y que los niños también recibían un ajuar específico, que incluía elementos capaces de producir sonido.
Los investigadores continúan analizando el contexto completo del hallazgo. La presencia de los silbatos y el sonajero abre interrogantes sobre el rol de la música o del ruido en los rituales vinculados a la infancia y a la muerte dentro de la cosmovisión Moche.
Una mirada a las costumbres funerarias
Estudios previos ya habían señalado cambios en las costumbres de enterramiento a medida que la cultura Moche entraba en su etapa final. Este nuevo caso, ubicado en un barrio habitacional, permitirá comparar patrones entre espacios ceremoniales y domésticos.
La orientación sur-norte del cuerpo refuerza una regularidad ya observada en otras tumbas Moche. Ese detalle, sumado a los objetos depositados junto al niño, sugiere un cuidado particular en la preparación del sepelio, más allá de la edad temprana del fallecido.
Por ahora, el equipo prioriza la conservación del sector. El relleno con arena limpia evitará que la humedad o el tránsito afecten los restos y los materiales asociados mientras se planifican futuros trabajos de laboratorio y análisis más detallados.
El hallazgo refuerza la importancia de explorar no solo los grandes monumentos sino también las áreas residenciales de Huacas de Moche. Allí, lejos de las pirámides principales, la vida cotidiana y las prácticas funerarias de hace quince siglos siguen dejando huellas que los arqueólogos continúan recuperando con rigor y paciencia.