A partir de ese momento, todo se volvió elemental. No hubo giras, compromisos ni agendas que importaran. Solo estar. Solo querer.
“Yo lo único que tengo para dar es amor, y uno, por la persona que ama, hace hasta lo que no puede”, confesó. “Di de mi corazón todo lo que tenía: mi alma, mi tiempo, mi energía, mi cariño. Todo lo que podía”, continuó.
Sin embargo, fue categórico al hablar de María: “La fortaleza fue de ella, puntualmente”. Para él, la cantante atravesó esa batalla con una entereza que aún lo conmueve. Él fue el sostén, pero la lucha —y la victoria— fueron de ella.
La música, como suele suceder en los momentos límite, se convirtió en refugio. J Rei explicó que gran parte de su proceso emocional quedó registrado en canciones que nacieron entre lágrimas y sesiones catárticas en el estudio.
Su tema más reciente —que él define como “un poema más que un tema”— está dedicado íntegramente a María. Allí, transformó el dolor compartido en versos “de dos que se encontraron y pidieron nunca más ser impar”.