¿Qué midió el estudio y cómo se llevó a cabo?
El equipo de investigación evaluó el tiempo frente a pantallas de cada niño, incluyendo redes sociales, televisión y videojuegos. Cada uno jugaba en promedio una hora por día.
Los científicos se enfocaron en medir aspectos como:
- Comprensión lectora
- Memoria y procesamiento visual
- Flexibilidad cognitiva y autocontrol
En ese marco, los chicos que pasaban más tiempo jugando videojuegos vieron aumentar su cociente intelectual en 2,5 puntos más que el resto.













