El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó un capítulo escandaloso que podría poner en riesgo toda la causa. Dos personas ingresaron al recinto con cámaras para filmar sin autorización y despertaron sospechas entre los presentes.
Según reveló el periodista Martín Candalaft en el programa DDM (América), la productora responsable de esa grabación estaría vinculada directamente a un hermano de la jueza Julieta Makintach, integrante del tribunal. La situación generó un fuerte malestar en las partes y abrió dudas sobre la imparcialidad del proceso.
Este hecho, considerado gravísimo por juristas consultados, podría derivar en un planteo de nulidad del juicio si se comprueba la relación directa entre la magistrada y la empresa de contenidos que filmó dentro del recinto judicial.
Cambios inesperados en el tribunal y una recusación fallida
La jornada de este jueves también estuvo marcada por un caos inesperado dentro del tribunal. Los jueces sorprendieron a todos al ingresar y cambiar sus lugares habituales sin previo aviso. El juez Maximiliano Savarino, quien venía presidiendo el juicio, cedió su rol a la jueza Julieta Makintach, mientras que Verónica Di Tomasso mantuvo su lugar.
Makintach explicó que la rotación se había acordado previamente por motivos administrativos internos del Tribunal Oral N.º 3 de San Isidro. Sin embargo, la sorpresa generó un fuerte cruce entre fiscales, defensores y querellantes, quienes reclamaron que el juicio debía continuar bajo las condiciones iniciales.
A raíz del cambio de roles, se presentó un pedido de recusación contra la jueza Makintach, que finalmente fue rechazado. La jueza Di Tomasso justificó el movimiento al recordar que desde hace cinco años la presidencia del tribunal rota todos los 14 de mayo por la ausencia de uno de sus miembros que se jubiló.








