Kate Middleton reveló por primera vez un detalle desconocido de su adaptación a la familia real británica. Durante una entrevista, confesó que sus propios suegros se burlaban de ella por un hábito que, con el tiempo, aprendió a modificar.
A pesar de su popularidad —lideró encuestas con un 72% de aprobación— y de ser considerada una figura carismática, cálida y comprometida, no todo fue sencillo en sus primeros pasos dentro de la monarquía.
Una conducta bienintencionada que no encajaba
El conflicto surgió con una costumbre que Kate mantenía desde joven: hablar demasiado tiempo con las personas. Algo que, lejos de ser mal visto en su entorno familiar, resultaba inapropiado en el estricto marco de la etiqueta real.










