Mario Pergolini suele recurrir a historias de su vida personal para acompañar los debates que surgen en Otro día perdido. Esta vez, una pregunta aparentemente sencilla terminó llevándolo hacia un recuerdo que, según reconoció, lo acompañó durante gran parte de su vida.
Todo comenzó cuando Pergolini, Evelyn Botto y Agustín “Rada” Aristarán conversaron sobre las travesuras que habían protagonizado durante su infancia y se preguntaron si alguna vez habían robado algo cuando eran chicos.
Rada fue el primero en animarse a contar su experiencia. El humorista recordó un viaje a Estados Unidos durante el cual decidió llevarse un muñeco de Mickey de un parque de Walt Disney.
“Me traje un Mickey grande. Me saqué la foto y lo agarré y lo metí al auto. Lo tengo en casa todavía”, confesó entre risas.
La anécdota abrió la puerta para que Pergolini revelara que él también había atravesado situaciones similares. Sin embargo, en su caso, uno de esos episodios quedó asociado a un fuerte sentimiento de culpa. “Recuerdo dos robos que tuve, uno me lo arrepentí toda mi vida”, reconoció el conductor.
El robo por el que Mario Pergolini tuvo que pedir disculpas
El primer episodio ocurrió cuando Pergolini tenía aproximadamente ocho años. Según relató, su madre encontró entre sus pertenencias un billete de 50 pesos que inmediatamente despertó sus sospechas.
“No tendría por qué tener un billete de 50 pesos”, recordó sobre la reacción que tuvo ella al encontrar el dinero.
La mujer comenzó a averiguar de dónde había salido hasta descubrir que pertenecía a Elba, una vecina conocida de la familia. Pergolini terminó admitiendo que se había quedado con el billete. “Se me dio por manotear el billete”, contó.
Su madre decidió entonces darle una lección que el conductor todavía recuerda. En lugar de devolver ella misma el dinero y dar el episodio por terminado, lo llevó personalmente hasta la casa de la vecina para que fuera él quien asumiera lo que había hecho. “Me llevó de la mano”, relató.
Mario Pergolini reconoció que su madre lo obligó a devolver lo robado
El periodista recordó que la vergüenza era tal que ni siquiera quería tocar el timbre de la casa. Sin embargo, su madre insistió para que afrontara las consecuencias. “Me iba diciendo: ‘Aunque sea golpeá vos’”, contó sobre aquel momento.
Finalmente, tuvo que presentarse frente a la mujer, devolver lo que había tomado y pedir disculpas. “Me acuerdo toda la humillación que vino después”, reconoció.
Sin embargo, el episodio del billete no fue el único que Pergolini recordó durante el programa. Años después protagonizó una situación que describió como parte de una etapa “oscura” de su vida.
En aquella oportunidad estaba acompañado por un grupo de amigos cuando encontraron un automóvil con una ventanilla abierta y decidieron sacar el estéreo del vehículo.
A diferencia de lo ocurrido durante su infancia, Pergolini explicó que esta vez tuvo un peso importante la presión del grupo y el temor a ser quien frenara lo que estaban haciendo.
“Estaba la ventana abierta. Lo hicimos de manera grupal, de no frenar a la manada, de no querer quedar como boludos”, reconoció.
La situación adquirió un costado absurdo apenas unos minutos después. Tras llevarse el estéreo, el grupo descubrió que ninguno tenía realmente un uso para el objeto. “A la cuadra le dije: ‘¿Dónde mierda lo ponemos?’. Ninguno tiene auto”, recordó.