Julieta Cardinali y Andrés Calamaro fueron protagonistas de una de las relaciones más comentadas en el ambiente artístico argentino. La actriz y el músico, íconos en sus respectivos campos, vivieron un romance intenso que derivó en un divorcio lleno de tensiones legales y mediáticas.
Todo comenzó en 2004 en Madrid, cuando se cruzaron por primera vez. El flechazo fue mutuo, aunque Cardinali estaba en pareja en ese momento. Meses después, ya separados, coincidieron nuevamente y empezaron a salir. La relación se hizo pública rápidamente y generó gran expectativa en los medios.
En 2007 nació su hija Charo, que consolidó la familia. Tres años más tarde, en julio de 2010, se casaron en una ceremonia íntima en el Registro Civil de Buenos Aires. Sin embargo, la convivencia duró poco.
La ruptura y el inicio de la guerra judicial
A finales de 2010, durante una gira de Calamaro por Chile, surgieron imágenes que detonaron la crisis. Julieta descubrió lo que consideró una infidelidad y decidió terminar la relación. Lo que siguió fue un extenso litigio por la división de bienes y la cuota alimentaria de su hija.










