Una apertura que divide al sector tecnológico
Altman explicó que, durante años, ChatGPT mantuvo fuertes restricciones “por precaución”, sobre todo en temas de salud mental. Pero según el empresario, ahora la compañía cuenta con herramientas suficientes para reducir riesgos y ofrecer un entorno más seguro.
El giro llega en un contexto de competencia feroz en la inteligencia artificial generativa. La decisión recuerda a la de Elon Musk, cuyo chatbot Grok ya permite conversaciones con contenido sexual. Analistas aseguran que esta jugada apunta a retener suscriptores premium y mantener su crecimiento económico.














