El príncipe Guillermo, heredero al trono británico, comenzó a alejarse de algunas de las reglas establecidas por su abuela, Isabel II. En particular, desafió una de las normas no oficiales más conocidas de la monarquía: la evitación de fotos con los admiradores. Este cambio refleja un enfoque más moderno y cercano a las nuevas generaciones, algo que se había mantenido en segundo plano durante el reinado de Isabel II.
Durante muchos años, la familia real británica siguió una regla no escrita que desaconsejaba las fotos con seguidores. Esta práctica se mantuvo con rigidez hasta el final del reinado de Isabel II, ya que la soberana consideraba que era fundamental mantener una cierta distancia entre la familia real y el público. Sin embargo, las dinámicas sociales han cambiado, y la nueva generación de monarcas parece dispuesta a adaptarse a los tiempos modernos.
Un enfoque más cercano: Guillermo embajador de la modernidad
A medida que el príncipe Carlos III asumió el trono, Guillermo ha comenzado a tomar un papel más visible y activo dentro de la familia real. No solo asumió mayores responsabilidades, sino que también comenzó a suavizar algunas de las normas impuestas en el pasado, incluidas las relacionadas con los selfies. Aunque nunca existió una regla oficial sobre este tipo de fotos, durante el reinado de Isabel II la práctica era rechazada fuertemente. Hoy en día, el príncipe de Gales ha decidido abrazar una imagen más moderna y conectada con la sociedad.

Guillermo mostró su afinidad con las redes sociales y las nuevas formas de interacción, convirtiéndose en un defensor de la comunicación directa y accesible con sus seguidores. A través de selfies, videos en TikTok y otras plataformas, el príncipe empezó a conectar con los más jóvenes, convirtiéndose en un símbolo de cambio dentro de la monarquía.









