Aunque su residencia, ubicada en Santa Bárbara, se encuentra a salvo de la amenaza inmediata de las llamas, Harry y Meghan tomaron un rol activo en la asistencia a los damnificados. Según informaron fuentes cercanas a la pareja, han utilizado su hogar como un espacio seguro para quienes tuvieron que abandonar sus propiedades.
Además de su hospitalidad, los duques trabajan con su fundación para apoyar iniciativas de recuperación a corto y largo plazo. Esto incluye donaciones destinadas a socorro inmediato, envío de suministros esenciales como ropa y artículos para bebés, y apoyo psicológico a las víctimas.












