Un equipo internacional de arqueólogos, encabezado por el Dr. Scott Stripling, aseguró haber encontrado una tablilla de plomo con una inscripción en hebreo que podría cambiar por completo lo que se sabe sobre los primeros textos bíblicos. El hallazgo no solo tendría miles de años, sino que además contendría una de las primeras menciones escritas al nombre de Dios.
La pieza, diminuta (apenas 2,5 centímetros), fue localizada durante la revisión de materiales extraídos de excavaciones antiguas. Sin embargo, su tamaño contrasta con su importancia: podría tratarse del texto hebreo más antiguo descubierto hasta ahora, según adelantaron los investigadores.

Dónde apareció la tablilla y por qué es clave
La inscripción fue identificada entre los sedimentos del sitio conocido como el “altar de Josué”, ubicado en el Monte Ebal, al norte de Nablus. Esa estructura había sido excavada en los años ochenta por el arqueólogo Adam Zertal, y es mencionada en el Deuteronomio como un lugar de sacrificios y de maldición.
El sitio, reverenciado por judíos y cristianos, está asociado a los primeros asentamientos israelitas en Canaán, alrededor del siglo XI o XII a.C.









