Los rumores de una supuesta infidelidad de Luciano Castro a Griselda Siciliani volvieron a sacudir al mundo del espectáculo y tuvieron un efecto inmediato en su entorno más cercano. La versión fue expuesta por Fernanda Iglesias en Puro Show (eltrece), donde aseguró que el actor habría tenido un acercamiento con una joven española durante su estadía en Madrid, en el marco de una temporada teatral.
Según el relato de la periodista, el episodio habría ocurrido en noviembre y no habría pasado de algunos encuentros esporádicos, aunque sí habría existido una actitud insistente por parte de Castro para volver a verse. “Se ve que se sentía muy solo y entonces un día se va a comer un brunch a un barcito lindo de Madrid y ve a una chica preciosa, despampanante, de 28 años. A la chica le gustó. Le dio bola. Él le dijo que estaba solo, que estaba trabajando en Madrid”, detalló Iglesias al aire.
Siempre de acuerdo a esa versión, el actor la habría invitado a ver la obra que protagonizaba y luego a su casa. El beso habría ocurrido en la vía pública y, tras intercambiar teléfonos, él habría comenzado a escribirle con frecuencia. “Ella le contestaba muy esporádicamente y él se ponía insistente. Se vieron otra vez más. A ella le llamó la atención que la gente le pedía fotos en la calle”, amplió la panelista.
Como parte del material presentado en el programa, Iglesias también difundió un audio que la joven española habría recibido, en el que una voz atribuida a Luciano Castro la invitaba a reencontrarse durante el día. “Sara, buen día, guapa. Mirá que yo ya arranqué el día bien temprano, hice todas las cosas, ahora tengo que hacer unas compras por aquí, por donde vivo. Nada. Si después tiene ganas, tú me dices y nos vemos”, se escucha en el mensaje.
En medio de la polémica, quien no pasó inadvertida fue Sabrina Rojas. La expareja del actor utilizó sus redes sociales para compartir una serie de mensajes que muchos interpretaron como una reacción directa a la noticia. En primer lugar, reposteo una imagen con una frase que rápidamente fue leída como una indirecta: “Me amé tarde, pero a tiempo de salvarme”.










