El despreciable periodista británico Piers Morgan volvió a generar indignación tras el histórico triunfo de la Selección argentina ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. El comunicador, conocido por su fanatismo por Cristiano Ronaldo y sus críticas feroces a Lionel Messi, no tardó en reaccionar de manera violenta en las redes sociales.
Todo comenzó cuando los jugadores argentinos desplegaron una bandera que reafirmaba la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas al final del partido. Esa imagen, que llenó de emoción a los hinchas, provocó la furia de Morgan, quien compartió la foto y escribió un mensaje cargado de bronca.
“Unos cretinos sin clase”, lanzó el inglés, y agregó que esperaba que España aplastara a Argentina en la final de la misma forma en que Reino Unido lo hizo en la Guerra de Malvinas.

La bandera que encendió todo
La tela blanca con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” se convirtió en protagonista del festejo. Según contó Gonzalo Montiel después del partido, la bandera apareció casi por casualidad y los jugadores la tomaron con orgullo. Un hincha había logrado ingresarla pese a las prohibiciones y se la entregó a los cracks.
Se supo después que la improvisada bandera fue pintada por un familiar de un usuario en una sábana del hotel. Giovani Lo Celso la llevó al centro de la cancha y Leandro Paredes, consultado sobre el tema, fue claro: “Siempre serán argentinas. No le podíamos fallar al pueblo argentino”.

Morgan, que también se ha mostrado entusiasta de causas controvertidas como el apoyo a Hamás, recibió respuestas que le recordaron tanto el robo histórico de las islas como la realidad actual del Reino Unido. “Antes de la guerra, ustedes las robaron”, “los piratas no pueden dar lecciones de clase” y menciones a la derrota de 1982 fueron algunas de las réplicas más compartidas.
Entre el fútbol y la historia
Mientras Argentina sueña con otra estrella en el Mundial, Morgan intentó ensuciar el momento con una referencia bélica de muy mal gusto.

El periodismo sensacionalista quedó una vez más en evidencia, ya que mezclar un partido de fútbol con la memoria de los caídos en Malvinas generó rechazo incluso entre neutrales. Los argentinos celebraron el triunfo en cancha y también la oportunidad de reafirmar el justo reclamo sobre la soberanía de las islas.